San Martín: usó un shockbag y frustró el robo de su moto

Mujer de San Martín repelió a motochorros con un dispositivo eléctrico

Mujer utiliza un dispositivo eléctrico para evitar el robo de su moto en San Martín

NewsITe

Una vecina de la localidad bonaerense de San Martín se convirtió en noticia luego de frustrar el robo de su moto utilizando un dispositivo de defensa conocido como shockbag, capaz de emitir descargas eléctricas. El episodio, registrado por cámaras de seguridad y difundido en redes sociales, reavivó el debate sobre la inseguridad y las nuevas formas de protección personal que adoptan los ciudadanos.

El hecho tuvo como protagonista a Débora, quien regresaba a su casa cuando fue sorprendida por dos motochorros. Los delincuentes la interceptaron en la puerta de su domicilio y, bajo amenaza, la obligaron a entregar su moto. La mujer, que ya había tomado recaudos ante la seguidilla de robos en la zona, contaba con un sistema de descarga eléctrica instalado en el rodado.

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Según se observa en las imágenes, tras ceder la moto ante la amenaza, Débora activó el shockbag mediante una pulsera que llevaba en la muñeca. El sistema, que funciona de manera independiente de la batería del vehículo, genera una descarga de 6.000 voltios diseñada para inmovilizar momentáneamente a quien esté en contacto con el rodado.

El delincuente que intentaba escapar con la moto recibió la descarga y perdió el control, lo que lo obligó a soltar el vehículo. Junto a su cómplice, terminó huyendo del lugar a pie y dejó la moto abandonada a pocos metros. De esta manera, la víctima logró recuperar su medio de transporte sin que se produjera un enfrentamiento directo.

Cómo funciona el shockbag y por qué gana terreno

En diálogo con el canal A24, Débora explicó que decidió instalar el dispositivo por la reiteración de hechos delictivos en su barrio. El shockbag consiste en una cinta que se coloca alrededor del asiento de la moto y que se activa a distancia desde una pulsera. Al presionar tres botones de manera simultánea, se dispara una descarga de 6.000 voltios.

La propia víctima aclaró que, según el fabricante, la descarga no es mortal, pero sí lo suficientemente fuerte como para provocar que una persona suelte aquello que sostiene, ya sea el manubrio de una moto, una bicicleta o un bolso. El objetivo es ganar segundos clave para huir o recuperar el bien robado sin llegar a un contacto físico con el agresor.

Inseguridad, autodefensa y controversias legales

El caso se viralizó rápidamente y abrió una discusión en redes sociales sobre los límites de la autodefensa y el uso de este tipo de tecnologías. Especialistas en seguridad consultados en otros episodios similares suelen advertir que, si bien estos dispositivos pueden disuadir o frustrar robos, también podrían generar riesgos adicionales si los delincuentes reaccionan con más violencia.

  • Permite una defensa a distancia, sin contacto físico directo.
  • Funciona de manera independiente de la batería de la moto.
  • Genera una descarga diseñada para inmovilizar, no para causar la muerte.
  • Se activa mediante una pulsera y una combinación de botones.

“No hace falta que la moto esté en marcha para activarlo, ya que está separado de la batería”, detalló Débora al describir el funcionamiento del sistema.

Mientras tanto, en barrios del conurbano bonaerense y en distintas ciudades del país, muchos vecinos continúan incorporando alarmas, cámaras y dispositivos de autodefensa como respuesta a una sensación de inseguridad que no cede. El episodio de San Martín se suma a una serie de hechos que exponen cómo la tecnología se convierte, para algunos ciudadanos, en un aliado frente al delito.

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