Dolor en Hollywood por la muerte de Daveigh Chase

NewsITe
La industria del entretenimiento despide con pesar a Daveigh Chase, la actriz estadounidense que se convirtió en un ícono del cine de terror al encarnar a Samara Morgan en la película “El aro” y que además puso voz a Lilo Pelekai en la versión original de “Lilo & Stitch”. La intérprete murió a los 35 años por complicaciones derivadas de una meningitis y una infección en la sangre que derivaron en un cuadro de sepsis, según confirmó su pareja, Roy Hernandez.
Chase había sido internada a comienzos de junio, atravesando un delicado cuadro de desnutrición severa. En ese contexto, Hernandez impulsó una colecta para reunir fondos y poder brindarle “consuelo, hogar y paz” frente a la crítica situación de salud y económica que enfrentaban. La noticia de su fallecimiento generó conmoción entre seguidores del cine de terror y del universo Disney, que la recuerdan por dos personajes muy distintos pero igual de emblemáticos.
Nacida el 24 de julio de 1990 en Las Vegas, Daveigh Chase comenzó su carrera artística desde muy pequeña, primero en comerciales televisivos y luego con apariciones en series. Su debut formal en la pantalla chica llegó en 1998, con un episodio de “Sabrina, la bruja adolescente”, que le abrió la puerta a nuevos papeles en producciones de gran audiencia en la televisión estadounidense.
De promesa infantil a rostro inolvidable del terror
El gran salto a la fama llegó en 2002, cuando fue elegida por Disney para darle voz a Lilo Pelekai, la carismática niña hawaiana protagonista de “Lilo & Stitch”. Su interpretación fue tan celebrada que recibió un premio Annie, uno de los galardones más importantes de la animación. Ese mismo año se colocó en el centro de la escena de Hollywood con su escalofriante composición de Samara Morgan en “El aro”, la niña de cabello largo y oscuro que emergía del televisor en una de las imágenes más recordadas del género de terror moderno.
Su trabajo en esa película le valió el premio MTV Movie Award a Mejor Villana y la consolidó como una de las jóvenes actrices más prometedoras de comienzos de los 2000. Además, participó en el universo de culto de “Donnie Darko”, donde interpretó a Samantha Darko, y prestó su voz a Chihiro en la versión en inglés de “El viaje de Chihiro”, clásico de Studio Ghibli dirigido por Hayao Miyazaki.
Carrera en televisión y un progresivo retiro de la escena
En televisión, Chase tuvo un papel destacado como Rhonda Volmer en la serie de HBO “Big Love”, donde interpretó a una adolescente vinculada a una comunidad fundamentalista mormona. También trabajó en producciones como “Oliver Beene” (2003), “CSI”, “Cold Case”, “ER”, “Sabrina, la bruja adolescente” y “Charmed”, entre otras ficciones que marcaron la programación de la TV estadounidense en las últimas dos décadas.
Con el paso de los años fue apareciendo cada vez menos en grandes proyectos. Sus últimas incursiones en el cine convencional datan de 2016, con los largometrajes de horror y suspenso “Jack Goes Home”, junto a Rory Culkin, y “American Romance”. Paralelamente, comenzó a atravesar serios problemas personales vinculados al consumo de estupefacientes, que la alejaron del centro de la escena.
Problemas personales y un final marcado por la enfermedad
En 2017, la actriz quedó bajo investigación policial luego de dejar a un hombre en estado crítico por sobredosis a las puertas de un centro médico en Los Ángeles. Si bien las autoridades concluyeron que no tuvo responsabilidad directa en la muerte posterior de esa persona, el episodio dañó seriamente su imagen pública. En los años siguientes se sucedieron nuevos conflictos: fue detenida por conducir un vehículo denunciado como robado y más tarde por posesión de sustancias ilícitas.
En ese marco, Chase intentó mantener un perfil bajo y se alejó de los grandes reflectores de Hollywood. Su fallecimiento, confirmado ahora por su pareja, reaviva el recuerdo de una carrera precoz, marcada por personajes que dejaron huella en el público y por un talento que encontró demasiado pronto el lado más hostil de la fama. Para millones de espectadores, Daveigh Chase quedará asociada para siempre a dos figuras opuestas: la ternura rebelde de Lilo y el terror inconfundible de Samara.
La huella de Daveigh Chase en la cultura popular combina la inocencia de la animación de Disney con una de las imágenes más perturbadoras del cine de terror moderno.

