Imputan a diez policías por quemar vivo a un detenido en Rosario

Imputan a diez policías rosarinos por un intento de homicidio brutal

Centro de Justicia Penal de Rosario, donde imputaron a los policías

NewsITe

Diez integrantes de la Policía de Acción Táctica (PAT) fueron formalmente imputados en Rosario por un violento operativo realizado en mayo de 2024, en el que un hombre detenido fue rociado con alcohol y prendido fuego mientras se encontraba reducido en el piso. La audiencia se desarrolló este martes en la sala 10 del Centro de Justicia Penal rosarino.

De acuerdo con la acusación fiscal, el hecho ocurrió el 27 de mayo de 2024 en una vivienda de calle Larrechea al 1900, en el marco de un procedimiento por flagrancia con detenidos y secuestro de cocaína. Allí, la víctima, que ya estaba aprehendida y en estado de total indefensión, habría sido atacada con fuego de manera deliberada.

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Según la reconstrucción de la fiscalía, el suboficial David Pedro Zeballo tomó una botella de alcohol etílico de 500 mililitros que se encontraba en el lugar, la derramó sobre la cabeza y el rostro del detenido y luego encendió un fuego con un encendedor. El hombre sufrió graves quemaduras en rostro, cuello, orejas, tórax y manos, con compromiso de las vías respiratorias, y permaneció internado cuarenta días en terapia intensiva.

Para la Justicia, este accionar configuró un ensañamiento y evidenció la intención de incrementar de modo innecesario el sufrimiento de la víctima. El caso se conoció inicialmente a través del parte oficial, en el que los policías consignaron que había sido el propio hombre quien se prendió fuego al intentar destruir una mochila con estupefacientes. Sin embargo, la declaración posterior del herido derrumbó esa versión.

La declaración de la víctima y el giro en la causa

El cuadro judicial cambió cuando el hombre logró sobrevivir y prestar declaración ante la fiscalía. Debido a las lesiones sufridas en sus cuerdas vocales, producto del fuego, solo pudo hacerlo por escrito. Allí relató cómo fue atacado mientras estaba en el piso, sin posibilidad de defenderse.

El testimonio de la víctima fue respaldado por otros detenidos y por distintas testimoniales que detallan las amenazas proferidas por los efectivos. De acuerdo con uno de esos relatos, un policía les dijo a los presentes: “Fíjense lo que dicen de nosotros. Yo soy re sicario, yo robo, los mato a ustedes, soy más sicario que cualquiera de acá, ¿saben por qué? Porque yo soy policía y hago lo que quiero”.

La víctima permaneció varios meses internada en grave estado y debió ser sometida a una traqueotomía. La fiscalía considera que el nivel de violencia ejercido, sumado a la situación de absoluta vulnerabilidad en la que se encontraba el detenido, encuadra el hecho como un intento de homicidio triplemente agravado.

Los delitos atribuidos a cada uno de los policías

En la audiencia, el Ministerio Público detalló los cargos que pesan sobre cada uno de los agentes imputados, entre ellos tentativa de homicidio triplemente calificado, encubrimiento, falsedad ideológica de instrumento público, omisión de denuncia y amenazas coactivas.

  • David Pedro Zeballo: homicidio triplemente calificado (ensañamiento, alevosía y abuso de su función policial) en calidad de autor; amenazas coactivas y falsedad ideológica de instrumento público, como coautor.
  • Omar Lorenzo Cabral: homicidio triplemente calificado como partícipe primario; amenazas coactivas, falsedad ideológica de instrumento público y falso testimonio agravado.
  • Juan José Feliciano González y Maximiliano Ortiz, además de Maximiliano Nicolás Cuevas: imputados por homicidio triplemente calificado en carácter de partícipes primarios y, en algunos casos, por falsedad ideológica.
  • Germán Alexis Narvaja, Isaías Esteban Basualdo, Estela Ailén Berón y María Eugenia Núñez: acusados de encubrimiento agravado, omisión de persecución penal e incumplimiento de los deberes de funcionario público, según cada caso.

Para los investigadores, varios de los imputados se dedicaron a asegurar el perímetro de la vivienda y a neutralizar cualquier intento de auxilio o testimonio de terceros, a la vez que incorporaron información falsa en las actas del procedimiento. Esa conducta habría tenido como finalidad garantizar la impunidad de la agresión y de todos los policías presentes.

“El accionar desplegado implicó un ensañamiento y la intención de aumentar deliberada e innecesariamente el sufrimiento de la víctima”, planteó la acusación en la audiencia.

Uno de los imputados, Jesús Balais, ya cumple una condena a siete años de prisión por haber robado dinero y droga a un presunto narcotraficante en otra causa. La investigación actual, que vuelve a poner bajo la lupa el accionar de la fuerza en Rosario, seguirá su curso mientras la Justicia define las medidas cautelares para los diez efectivos involucrados.

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