El padre de Franco Colapinto probó una cupé de Clase A del TC Bonaerense en el circuito de tierra de General Belgrano. Su regreso se dio el mismo fin de semana en que su hijo compitió en el Gran Premio de Fórmula 1 de Barcelona.

Aníbal Colapinto volvió a subirse a un auto de competición después de 20 años. A los 53 años, el padre de Franco Colapinto giró en el circuito de tierra de General Belgrano como preparación para una próxima participación en la carrera de invitados del TC Bonaerense.
El regreso a las pistas se produjo durante el mismo fin de semana en que Franco Colapinto compitió en el Gran Premio de Fórmula 1 de Barcelona, donde volvió a ubicarse dentro del top ten.
Aníbal Colapinto probó una cupé de Clase A del TC Bonaerense, una de las categorías zonales más populares de la provincia de Buenos Aires. La actividad se desarrolló en el circuito belgranense con vistas a su futura participación como piloto invitado.
El retorno al automovilismo se concretará en los próximos meses luego de la invitación realizada por Hernán Margiolakis para competir en la carrera especial de invitados de la Clase A. Como parte de la preparación, Aníbal completó varias vueltas durante la jornada de pruebas.
La historia de Aníbal Colapinto en el deporte motor comenzó en el Speedway, donde compitió en motos desde joven. Más tarde se trasladó a Guatraché para estudiar como Técnico Agrónomo, mientras mantenía su vínculo con los talleres de chapa y pintura.
Posteriormente desarrolló su trayectoria en distintas categorías zonales hasta llegar al Turismo Nacional (TN). Allí compitió durante la década de 1990 con un Volkswagen Gacel identificado con el número 43.
Ese número tiene una particularidad: es el mismo que utiliza actualmente Franco Colapinto en Alpine y el que lo acompañó desde sus inicios deportivos en Europa.
Durante las pruebas en General Belgrano, Aníbal Colapinto también utilizó el casco con el que Franco corría en karting, en otro de los detalles que marcaron su regreso a las pistas tras dos décadas de ausencia.

