Gobierno define su estrategia para avanzar con la reforma electoral

Debate interno y negociaciones por la reforma política

NewsITe

La Casa Rosada volvió a poner sobre la mesa la reforma electoral, uno de los proyectos más sensibles de la agenda política nacional. El oficialismo libertario considera que modificar las reglas de juego es clave para consolidar su horizonte de continuidad, aunque por ahora no cuenta con los apoyos necesarios en el Congreso y en las provincias para garantizar la sanción de la iniciativa.

El objetivo central del Poder Ejecutivo es la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), un mecanismo que en los últimos años fue utilizado por la oposición para ordenar internas y dirimir liderazgos. En paralelo, el borrador que circula entre los despachos incluye otros capítulos polémicos, como la revisión del financiamiento de los partidos políticos y la incorporación del criterio de “Ficha Limpia” para impedir candidaturas con determinadas condenas judiciales.

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Según fuentes consultadas, un reducido grupo de funcionarios y operadores políticos volverá a reunirse en Casa Rosada para afinar la estrategia. La premisa, señalan, es avanzar “antes de fin de año” con el tratamiento parlamentario, siempre y cuando se logre primero un entendimiento básico con gobernadores aliados y sectores del peronismo dialoguista. Sin esos acuerdos, admiten en reserva, el proyecto corre riesgo de naufragar.

En el Gobierno destacan que el paquete apunta a reducir la cantidad de veces que la ciudadanía es convocada a las urnas, bajar los costos del calendario electoral y limitar la exposición publicitaria de los partidos. Para el oficialismo, se trata de un modo de “simplificar” el proceso y de mostrar austeridad en un contexto de ajuste económico, aunque en la oposición sospechan que el verdadero objetivo es neutralizar herramientas que favorecen la competencia interna y la construcción de frentes amplios.

Escenarios posibles y dudas dentro del propio oficialismo

Las posiciones dentro del Gobierno no son uniformes. Mientras un sector insiste en avanzar con la eliminación lisa y llana de las PASO, otros admiten alternativas intermedias, como la suspensión por un turno electoral o la habilitación de primarias optativas, sin obligación de dirimir allí las internas. Todas esas variantes se barajan mientras el proyecto descansa en la Cámara de Senadores, a la espera de que se reúnan las voluntades necesarias para habilitar el debate en comisión.

En paralelo, voces con acceso directo al despacho presidencial reconocen que la prioridad inmediata sigue siendo la agenda económica. En ese marco, algunos dirigentes ya anticipan un escenario de máxima prudencia: que la reforma integral finalmente no prospere y que el Gobierno se limite a impulsar un cambio acotado, centrado en la suspensión de las PASO del próximo año. Esa opción, que hasta hace poco se consideraba extrema, gana terreno en los análisis reservados.

  • El oficialismo necesita acuerdos firmes con gobernadores y bloques aliados.
  • La eliminación de las PASO es el punto más cuestionado por la oposición.
  • La reforma incluye cambios en financiamiento y requisitos para candidatos.
  • La discusión se superpone con la prioridad de las leyes económicas.

“No hay proyecto si no hay acuerdos políticos confiables y estables. Nadie va a abandonar una herramienta”, advierte una fuente libertaria al describir la resistencia que genera la iniciativa.

De cara a 2025 y a la eventual búsqueda de otros cuatro años de mandato para Javier Milei, la ingeniería electoral será un terreno de disputa clave. El resultado de esta pulseada definirá no solo la forma en que se organizarán las próximas campañas, sino también el margen de maniobra que tendrá el oficialismo para intentar consolidar su presencia en el mapa político nacional.

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