El PRO se alinea con la oposición y pone en jaque al jefe de Gabinete

NewsITe
El futuro político de Manuel Adorni quedó en el ojo de la tormenta. Mientras en la Casa Rosada insisten en ganar tiempo, en el Congreso crecen las presiones para que el jefe de Gabinete rinda cuentas por su situación patrimonial y enfrente una moción de censura, el mecanismo constitucional que podría forzar su salida del cargo.
La novedad de las últimas horas es el posicionamiento del PRO, que decidió endurecer su postura y ya no descarta dar quórum en la sesión especial pedida por la oposición para el 23 de junio en la Cámara de Diputados. Sobre la mesa habrá seis expedientes, que incluyen pedidos de informes, solicitudes de interpelación y mociones de censura contra el ministro coordinador.
Desde el bloque que preside Cristian Ritondo reconocen que el clima cambió. “No hay postura definida. Estamos instando a que el Gobierno lo corra a Adorni. Tiene ocho días”, señalaron ante consultas parlamentarias, dejando en claro que la presión también se ejerce hacia adentro de la coalición gobernante.
Reacomodamientos en la oposición y tensiones internas
En la UCR, en cambio, optan por un tono más prudente. Referentes del interbloque Fuerzas del Cambio —que también incluye al MID y a Karina Banfi— anticiparon que entre martes y miércoles se reunirán para fijar una posición común frente al avance de las iniciativas contra el jefe de Gabinete. El desafío pasa por mantener la unidad del arco opositor sin romper los puentes de diálogo con el oficialismo.
En la fallida sesión del 13 de mayo, la propia oposición había solicitado la suspensión del debate ante la falta de apoyos. En aquel momento, PRO, UCR y un sector de Provincias Unidas eligieron no dar quórum para evitar un choque frontal con el Gobierno. Sin embargo, la situación se transformó tras la difusión de la declaración jurada de Adorni y sus controvertidas explicaciones sobre el incremento de su patrimonio.
Las objeciones a esas justificaciones, sumadas a los reparos expresados por la jefa del bloque de senadores oficialistas, Patricia Bullrich, detonaron una crisis política que perforó el blindaje que hasta ahora protegía al funcionario. Gobernadores, espacios dialoguistas e incluso la vicepresidenta Victoria Villarruel se sumaron a los reclamos para que el ministro dé explicaciones inmediatas ante el Congreso.
Sesiones urgentes y el camino institucional de la censura
Al pedido de sesión en Diputados, impulsado por Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, Provincias Unidas y distintos monobloques, se sumó un proyecto de resolución en el Senado presentado por el interbloque Popular que preside José Mayans. La iniciativa reclama una “sesión urgente” para interpelar a Adorni y tratar una moción de censura en la Cámara alta.
El texto fija un plazo máximo de siete días para que el jefe de Gabinete comparezca ante los senadores. Además, advierte que, en caso de inasistencia, la Cámara quedará facultada para avanzar igual con el tratamiento de la medida. La bancada peronista fundamenta su pedido en el artículo 101 de la Constitución Nacional y en supuestas “irregularidades, ocultamientos, omisiones y rectificaciones” en las presentaciones realizadas ante la Oficina Anticorrupción y la Agencia de Regulación y Control Aduanero.
Sin embargo, para que prosperen las interpelaciones y, eventualmente, las mociones de censura, la oposición necesita en ambas cámaras una mayoría especial de dos tercios, algo hoy lejano al correlato numérico de las fuerzas políticas. La verdadera disputa, entonces, pasa por lograr el quórum y forzar el emplazamiento de las comisiones que permanecen paralizadas bajo control del oficialismo.
Un escándalo que desgasta al Gobierno y sin salida rápida
- Si se aprueban los emplazamientos, las comisiones deberán abrir el debate sobre los proyectos vinculados a Adorni.
- Ese proceso podría extenderse al menos un mes, aun en el escenario más dinámico.
- En paralelo, el Ejecutivo podría decidir antes el futuro del jefe de Gabinete para intentar contener el impacto político.
“La sola permanencia del tema en agenda es un factor de desgaste diario para el presidente Javier Milei”, analiza un diputado de Unión por la Patria consultado en reserva.
En la oposición algunos dirigentes admiten, en voz baja, que el escenario “más conveniente” no sería la salida inmediata de Adorni, sino su permanencia bajo el foco público. En ese esquema, el jefe de Gabinete se transforma en el emblema de un conflicto que erosiona al Gobierno mientras el Congreso discute los límites de los controles institucionales y la transparencia en la función pública.
El desenlace dependerá tanto de las decisiones que tome la Casa Rosada como de la capacidad de la oposición para sostener una estrategia común en Diputados y en el Senado. Mientras tanto, la presión política crece y el margen de maniobra del jefe de Gabinete se achica día a día.

