El Gobierno busca frenar la censura a Adorni en el Congreso

Moción de censura a Adorni: tensión creciente en el Congreso

Manuel Adorni en el Congreso argentino

NewsITe

La situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, volvió a quedar en el centro de la escena política nacional. Mientras el Gobierno asegura que cuenta con los apoyos necesarios para bloquear una eventual moción de censura impulsada por la oposición, en el Congreso crecen las dudas entre los bloques dialoguistas, que no descartan habilitar el debate para interpelar al funcionario.

Según fuentes legislativas, la oposición trabaja para reunir los votos que permitan convocar a una sesión especial en la que Adorni deba brindar explicaciones ante las cámaras. En la Casa Rosada, en tanto, insisten en que los socios políticos del oficialismo respaldarán la estrategia de desactivar tanto el pedido de interpelación como la posibilidad de avanzar hacia su remoción.

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Dirigentes del PRO indicaron en reserva que la llave podría estar en la Cámara de Diputados, donde un eventual acompañamiento del radicalismo permitiría votar el emplazamiento de las comisiones para iniciar el proceso de interpelación. “Vamos a ver qué pasa en el Senado. En Diputados, si el radicalismo está de acuerdo, es factible que se vote el emplazamiento”, deslizó una fuente al tanto de las negociaciones.

Un mecanismo complejo y mayorías exigentes

El camino hacia una moción de censura es institucionalmente exigente. Primero es necesario que una de las dos cámaras apruebe el pedido de interpelación. Recién luego, y en una segunda instancia, tanto Diputados como el Senado deben votar la moción de censura propiamente dicha, que implica la remoción inmediata del jefe de Gabinete. Todas esas decisiones requieren mayoría absoluta: la mitad más uno de los miembros presentes en cada recinto.

En la mesa política del Gobierno aseguran que hoy tienen los números para frenar ese avance. “Tenemos los votos para evitar la moción. Además, el proceso es muy enroscado”, señalan en el entorno de Adorni, donde restan dramatismo al escenario pero reconocen que el poroteo es día a día.

Presión de aliados y dudas por el patrimonio

Más allá de los números finos, el Ejecutivo enfrenta otra dificultad: la incomodidad creciente de sus propios aliados. Sectores del PRO y de la Unión Cívica Radical comenzaron a tomar distancia de las explicaciones brindadas por Adorni para justificar su situación patrimonial, tema que la oposición busca instalar como eje del eventual debate en el Congreso.

  • La bancada del PJ impulsa una sesión única en el Senado para tratar su posible remoción.
  • En Diputados, la oposición pidió sesión para el 23 de junio y discutir varios proyectos de interpelación.
  • El oficialismo realiza un poroteo minucioso para retener a sus aliados y evitar deserciones clave.

En la búsqueda de respaldos activos se mueven figuras como la senadora Patricia Bullrich, el ministro del Interior, Diego Santilli, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, quienes articulan contactos con legisladores para contener la avanzada opositora.

En el Gobierno confían en que el informe de gestión que Adorni brindará en julio en el Senado funcione como una válvula de escape político y permita descomprimir la discusión sobre su continuidad.

La mesa política ya resolvió que el jefe de Gabinete concurra a la Cámara alta a principios de julio, con el martes 2 y el jueves 7 como fechas tentativas para presentar su primer informe de gestión. En la Casa Rosada apuestan a que esa instancia sirva para ordenar la relación con los bloques dialoguistas y, al mismo tiempo, contener las tensiones internas en una coalición que hoy se debate entre cerrar filas con el Ejecutivo o marcar límites frente a las presiones de la opinión pública.

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