Trump festejó sus 80 con un show de UFC en la Casa Blanca

NewsITe
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró su cumpleaños número 80 con un despliegue sin precedentes: la Casa Blanca se transformó en escenario de un festival de artes marciales mixtas organizado junto a la empresa Ultimate Fighting Championship (UFC). El festejo, que combinó política, espectáculo y negocios, fue seguido con atención por la prensa internacional.
Mientras en el histórico jardín sur se desarrollaban las peleas dentro de una jaula metálica bautizada “La Garra”, desde Moscú se conocieron detalles de la conversación que Trump mantuvo con el presidente ruso, Vladímir Putin, uno de los primeros líderes extranjeros en saludarlo por su cumpleaños. Según el asesor del Kremlin, Yuri Ushakov, el republicano confesó que el número 80 lo incomoda porque asegura sentirse lleno de energía y fuerzas.
Putin, de acuerdo con la crónica difundida por el sitio Actualidad RT, destacó la “tenacidad” de Trump y su capacidad para soportar golpes, superar obstáculos y perseguir sus objetivos con perseverancia. La agencia DW comparó el ambiente en los jardines de la Casa Blanca con una suerte de “Coliseo romano”, por la estética del montaje y el carácter gladiador de los combates.
Un espectáculo de combate en el corazón del poder
Trump ingresó desde el Despacho Oval acompañado por su amigo y titular de la UFC, Dana White, mientras sonaba el himno nacional de Estados Unidos y doce aviones militares realizaban un sobrevuelo estruendoso sobre la residencia presidencial. Desde el tradicional balcón Truman, el mandatario saludó a los más de 4.000 invitados cuidadosamente seleccionados que colmaron las tribunas montadas en el parque.
El escenario principal fue el gigantesco octágono de UFC instalado frente a la fachada, bajo un arco metálico de 28 metros de altura, más alto que el propio edificio residencial de la Casa Blanca. Según DW, si bien en el lugar se habían realizado conciertos y recitales en el pasado, nunca se lo había convertido en sede de un espectáculo deportivo profesional con puñetazos, patadas y rostros ensangrentados.
Los luchadores se prepararon en el cercano Edificio Ejecutivo Eisenhower y caminaron hacia el octágono saliendo directamente desde el interior de la Casa Blanca, en una imagen que buscó subrayar la alianza política y comercial entre Trump y la poderosa franquicia de artes marciales mixtas.
Invitados VIP, negocios y política
En primera fila, Trump siguió la velada flanqueado por su esposa, Melania Trump, y por Dana White. Uno de los momentos más comentados fue el triunfo del brasileño Diego Lopes, que noqueó en menos de tres minutos al estadounidense Steve García, en una demostración de la violencia descarnada que caracteriza a la disciplina.
- Entre los asistentes se contaron altos funcionarios de la administración, como el secretario de Estado Marco Rubio, el director del FBI Kash Patel y el titular de la Cámara de Representantes, Mike Johnson.
- También hubo presencia internacional: el presidente de Polonia, Karol Nawrocki, fue uno de los líderes extranjeros detectados entre el público.
- Parte de las entradas fue destinada a personal militar, reclutado para ocupar algunos de los 4.000 asientos del improvisado estadio.
- El resto de los ingresos fue distribuido por la administración Trump y por la propia UFC, que habría ofrecido lugares preferenciales a invitados dispuestos a pagar más de un millón de dólares, según consignó la agencia Reuters.
El costado comercial del evento quedó a la vista en cada detalle. La transmisión por la plataforma Paramount+ contó con subtítulos patrocinados por Trump Coin, fichas de oro y plata con el perfil del presidente, comercializadas por la familia. Además, la firma de criptomonedas World Liberty Financial —respaldada por dos de los hijos de Trump y por el hijo de su principal negociador diplomático— aportó recursos al fondo de bonificaciones destinado a los luchadores más destacados.
“A Donald Trump no le gusta mucho la cifra 80, porque está lleno de energía y fuerzas”, reveló Yuri Ushakov, asesor de Vladímir Putin, sobre la charla entre ambos mandatarios.
Con este espectáculo de alto impacto, Trump buscó enviar un mensaje político y simbólico: mostrarse vigoroso, combativo y rodeado de aliados fieles, en un cumpleaños que lo acerca al tramo final de su vida pública pero que, según su propio entorno, lo encuentra decidido a seguir dando pelea.

