Economía argentina: fuerte contraste entre sectores en 2024

Marengo advierte sobre una economía en crecimiento, pero desigual

Actividad económica en Argentina, con industria y campo en contraste

NewsITe

El economista Fernando Marengo describió el presente de la economía argentina como una etapa de fuerte heterogeneidad: mientras algunos sectores productivos se encuentran en niveles récord, otros todavía transitan un duro proceso de ajuste. En diálogo con Splendid AM 990, el especialista remarcó que el desafío central será convertir ese crecimiento en más empleo y actividad para el conjunto de la población.

Según su análisis, la medición agregada de bienes y servicios producidos muestra que la economía opera cerca de máximos históricos. Sin embargo, el avance no se reparte por igual. El agro, la energía y ciertos servicios vinculados a la exportación son hoy los motores del nivel de actividad, en tanto que ramas como la industria manufacturera y la construcción aún sienten el impacto del cambio de escenario.

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Marengo enmarcó estas diferencias en una transformación más profunda del modelo productivo, que deja atrás el esquema de sustitución de importaciones para buscar una inserción más competitiva en el mercado mundial. Actividades que durante años funcionaron al amparo de la protección estatal y restricciones comerciales ahora deben adaptarse a la apertura y a la presión de la competencia internacional.

De la protección al mundo: ganadores y perdedores

Para el economista, este giro tiene efectos directos no solo en los niveles de producción, sino también en la rentabilidad empresarial. Con la desaceleración de la inflación, explicó, el sector privado perdió el llamado “impuesto inflacionario”, una ganancia extra derivada de la licuación de pasivos y costos. Sin ese mecanismo, muchas compañías enfrentan márgenes más estrechos y se ven obligadas a revisar su estructura de costos y sus estrategias de inversión.

El empleo aparece como otro de los focos de tensión. Marengo subrayó que los sectores que destruyen puestos de trabajo lo hacen con rapidez, mientras que los rubros que absorben mano de obra demoran en expandirse. De allí que la recuperación del mercado laboral dependerá de la capacidad de atraer inversiones, ampliar la producción y sostener un horizonte de estabilidad macroeconómica.

Una particularidad del momento, según señaló, es que los sectores que más crecen son los que generan divisas —como el complejo agroexportador y la energía, con Vaca Muerta como emblema—, mientras que los que caen son los grandes demandantes de dólares. Esa combinación fortalece la posición externa del país, pero todavía no logra traducirse de manera plena en mayor consumo interno.

Desafío de largo plazo: 20 años de crecimiento sostenido

Al evaluar el contexto internacional, Marengo destacó un escenario relativamente favorable para la región, con mejores precios de materias primas y un renovado interés de los inversores en América Latina. “América Latina comprime el riesgo país, la bolsa anda mejor”, resumió, aunque dejó en claro que el principal cambio para Argentina debe venir desde adentro.

En ese sentido, planteó que la reducción de la pobreza exige un período prolongado de expansión económica. “Para eso tenemos que crecer 20 años seguidos, algo que Argentina no logró en los últimos 125 años”, advirtió. Lograrlo supone una asignación más eficiente de los recursos, disciplina fiscal y un modelo basado en inversión productiva y crecimiento sostenido.

El equilibrio de las cuentas públicas aparece como una condición central. Marengo insistió en que “no podés perder el déficit fiscal”, al tiempo que sugirió que el Estado podría motorizar cierta obra pública a través de licitaciones y generar, al mismo tiempo, espacio para que el sistema financiero amplíe el crédito al sector privado. A su criterio, una mayor profundidad del mercado de capitales es clave para financiar proyectos productivos y la creación de empleo.

Dólar, Banco Central y el rol de la energía

Mirando hacia el calendario electoral, el economista recordó que la demanda de dólares suele intensificarse en años de mayor incertidumbre política. “Los argentinos siempre compramos dólares. Son años electorales, compramos más dólares”, explicó, al anticipar que la administración de esa presión cambiaria será determinante para evitar sobresaltos en el tipo de cambio y en los precios.

En este punto, consideró que “la variable clave es cómo va a ser la política de intervención del Banco Central”, ya que un salto brusco del dólar podría golpear la incipiente recuperación económica. La autoridad monetaria deberá equilibrar la necesidad de cuidar reservas con el objetivo de mantener la estabilidad cambiaria.

Por último, Marengo puso el foco en el potencial de Vaca Muerta y del sector energético en general como pilares de la economía de los próximos años. Un aumento sostenido de las exportaciones de gas y petróleo permitiría mejorar la disponibilidad de divisas y reducir la vulnerabilidad externa. Sin embargo, advirtió que el verdadero reto será transformar esos dólares adicionales en inversión, empleo de calidad y desarrollo productivo en todo el país, de modo que el crecimiento deje de ser un fenómeno concentrado y se vuelva más inclusivo.

“La economía crece, pero es heterogénea. El desafío es que ese crecimiento llegue al empleo y al bolsillo de la gente”, resumió Marengo.

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