El “dinosaurio que lloraba” para cazar en el mar

Un estudio revela un mecanismo clave en la vida marina del Spinosaurus

Ilustración de un Spinosaurus cazando en un entorno marino

NewsITe

Un nuevo trabajo científico reavivó el debate en la paleontología mundial al aportar evidencias de que el Spinosaurus, uno de los dinosaurios carnívoros más enigmáticos, habría desarrollado un sistema para “llorar” y expulsar el exceso de sal mientras cazaba en ambientes marinos.

La investigación, publicada en la revista especializada Historical Biology, analizó mediante tomografías computarizadas fragmentos craneanos de ejemplares hallados en Marruecos, Brasil y el Reino Unido. Los especialistas detectaron una pequeña depresión ósea ubicada justo por encima de la órbita de los ojos, una estructura que podría haber alojado una glándula de sal altamente especializada.

– Publicidad –

Estas glándulas, similares a las presentes hoy en aves marinas, reptiles y otros animales adaptados al océano, cumplen un rol clave: filtrar el sodio de la sangre y expulsarlo en forma de lágrimas muy saladas. En el caso del Spinosaurus, este mecanismo habría sido fundamental para tolerar largas estadías en aguas marinas o salobres mientras perseguía a sus presas.

Un depredador adaptado al agua

Desde hace años, la comunidad científica discute si el Spinosaurus fue un nadador activo, un cazador de orilla o un dinosaurio con hábitos mixtos. Su hocico alargado, similar al de los cocodrilos actuales, y la disposición de sus dientes ya sugerían una dieta basada en peces y otros animales acuáticos. El hallazgo de esta presunta glándula de sal refuerza el escenario de una vida estrechamente ligada al medio marino.

Los registros geológicos respaldan esta hipótesis: los fósiles que exhiben la cavidad ósea asociada a la glándula provienen de antiguos litorales costeros, mientras que ejemplares vinculados a ambientes de agua dulce no muestran dicha estructura. Para el equipo encabezado por el investigador italiano Andrea Cau, del Museo Paleontológico OPHIS, esto indicaría una adaptación evolutiva específica para tolerar altas concentraciones de sal.

Debate abierto entre especialistas

Pese al entusiasmo que generó la propuesta, el hallazgo no está exento de controversias. El reconocido paleontólogo Paul Sereno, de la Universidad de Chicago, se mostró cauto y advirtió que la marca ósea descripta no aparece de manera consistente en todos los cráneos atribuidos a Spinosaurus. Según su postura, la ausencia de la cavidad en algunas piezas recuperadas en el norte de África podría indicar que se trata de una deformación del fósil y no de un rasgo anatómico real.

En la vereda opuesta se ubica David Martill, de la Universidad de Portsmouth, quien considera que la posible glándula de sal se suma a otros indicios a favor de un estilo de vida acuático prolongado. Para este sector de la comunidad académica, el Spinosaurus habría pasado gran parte de su tiempo en el agua, usando su cuerpo adaptado, su hocico especializado y este particular “llanto salino” para cazar con eficiencia en mares poco profundos.

“La presencia de una glándula de sal es coherente con un depredador que pasaba buena parte de su vida en entornos marinos y debía manejar grandes cantidades de sal en su organismo”, señalan los autores del estudio.

Mientras nuevos fósiles y tecnologías de análisis continúan sumándose al campo de la paleontología, el Spinosaurus sigue ocupando un lugar central en la discusión científica. ¿Fue un gigantesco cazador anfibio que derramaba lágrimas saladas para sobrevivir en el mar? La respuesta definitiva, por ahora, permanece enterrada en las rocas.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -