Infantino se desmarca por el caso del árbitro somalí deportado

NewsITe
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se refirió al escándalo originado por la deportación del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan por parte de las autoridades de Estados Unidos y reconoció que el organismo con sede en Zúrich tiene un margen de acción limitado frente a las políticas migratorias de los países anfitriones del Mundial 2026.
Infantino calificó como “lamentable” lo sucedido con Artan, quien había sido designado para integrar la nómina de jueces de la próxima Copa del Mundo y estaba ante la posibilidad histórica de convertirse en el primer árbitro somalí en dirigir un partido mundialista. El somalí, de 33 años, fue declarado inadmisible al arribar al Aeropuerto Internacional de Miami el 6 de junio, pese a que aseguraba contar con toda la documentación y la visa en regla.
“No controlamos todo” y “no somos los reyes del mundo”, sostuvo Infantino, al intentar bajar el tono de la controversia y remarcar que, aunque la FIFA procuró intervenir para destrabar la situación, las decisiones finales sobre ingresos y deportaciones corresponden a las autoridades nacionales. El episodio reavivó el debate sobre el verdadero alcance del poder de la entidad que regula el fútbol mundial frente a leyes migratorias cada vez más estrictas.
Artan fue sometido a un interrogatorio prolongado y permaneció retenido durante varias horas antes de ser embarcado nuevamente rumbo a Estambul, el mismo aeropuerto desde el cual había partido hacia Estados Unidos. Desde Somalia, el árbitro manifestó su profunda frustración y dejó una frase que alimentó la polémica: “Creo que tienen un problema con mi país”, señaló en alusión al trato recibido por su nacionalidad.
Contexto migratorio y futuro del juez somalí
Somalia integra la lista de países sometidos a fuertes restricciones migratorias por parte de Estados Unidos, una política que cobró notoriedad durante la administración de Donald Trump y que también alcanzó a ciudadanos de Afganistán, Libia, Yemen e Irán, entre otros. En ese marco, el caso de Artan se convirtió en un símbolo de las trabas que enfrentan profesionales y deportistas provenientes de naciones con históricos conflictos internos.
A su regreso, el árbitro fue recibido en su país y se reunió con autoridades somalíes, que respaldaron su versión y cuestionaron la decisión de Washington. Sin embargo, su futuro en el Mundial 2026 quedó prácticamente descartado, salvo la remota chance de que pueda ser reasignado a encuentros programados en México o Canadá, los otros dos países sede del certamen.
- Artan había sido seleccionado para el plantel arbitral del Mundial 2026.
- Su deportación volvió a poner bajo la lupa a la política migratoria estadounidense.
- Infantino insistió en que la FIFA intentó mediar, pero tiene límites frente a los Estados.
“No somos los reyes del mundo”, afirmó Infantino, al admitir que la FIFA no puede forzar las decisiones de los países organizadores en materia migratoria y de seguridad.
Mientras la FIFA intenta minimizar el impacto institucional del episodio, el caso suma presión sobre la organización del Mundial 2026 y plantea nuevos interrogantes sobre las garantías que tendrán árbitros, futbolistas y miembros de delegaciones provenientes de países con restricciones para ingresar a Estados Unidos.

