Dolor y despedida para una figura entrañable de la escena nacional

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Familiares, amigos, colegas y admiradores se reunieron en el barrio porteño de Palermo para darle el último adiós a la reconocida actriz María Rosa Fugazot, quien falleció el 7 de junio a los más de 80 años en su domicilio. La ceremonia de despedida, abierta al público, permitió que varias generaciones de espectadores se acercaran a rendir homenaje a una de las grandes figuras de la comedia y el teatro argentino.
El clima de dolor se mezcló con el agradecimiento por una trayectoria que abarcó televisión, teatro y cine. Fugazot, referente indiscutida del género teatral de humor y comedia, supo conquistar al público con su talento, su oficio y una presencia escénica que se mantuvo vigente hasta sus últimos años.
En diálogo con el programa televisivo Intrusos, su hijo Javier Caumont expresó el profundo impacto que significó para la familia la partida de su madre. “Como mamá fue la mejor, tanto con René como conmigo. Tuve el privilegio de que me eligiera y yo elegirla, y de vivir toda una vida juntos”, recordó, visiblemente conmovido, al repasar el vínculo que los unía y la vida compartida junto a la actriz.
Javier también reveló que estaban organizando la mudanza de Fugazot a su propia casa para acompañarla más de cerca en cuestiones de salud. La actriz tenía turnos médicos programados y parte de su equipaje ya había sido trasladado. “En casa iba a estar mimada, cuidada”, señaló, aludiendo al plan familiar que la muerte interrumpió de forma repentina.
El peso del duelo y el recuerdo de René Bertrand
En su testimonio, Caumont destacó que el estado anímico de su madre se vio fuertemente afectado tras el fallecimiento de su otro hijo, el actor y director René Bertrand. “Todos sabemos que se empezó a morir el día que falleció René. Eligió morirse de a poquito, se quería ir con él”, expresó, al describir cómo esa pérdida marcó un antes y un después en la salud emocional y física de Fugazot.
Según relató, en el último año la actriz atravesó un claro deterioro, potenciado por problemas de movilidad y el alejamiento de los escenarios. Durante un tiempo, la familia intentó brindarle contención en una casa quinta en Parque Leloir, experiencia que buscó acercarla a un entorno más tranquilo y rodeado de afectos.
“Ella no quería vivir más”, llegó a decir Javier, sintetizando la mezcla de tristeza, cansancio y duelo que atravesaba su madre. Más allá del dolor, remarcó que la familia intenta hallar algo de consuelo en la idea de que hoy Fugazot se reencontró con su hijo René, a quien extrañaba intensamente.
Una artista que soñó con seguir en los escenarios
Aunque los problemas de salud la habían obligado a bajar el ritmo laboral, Fugazot mantenía vivo su amor por el escenario. “Ella quería seguir trabajando y quería los escenarios y lógicamente ya no podía trabajar más”, relató Caumont. La actriz se retiró con la misma dignidad con la que supo construir una carrera sólida en el mundo del espectáculo nacional.
- Figura destacada de la comedia y el teatro argentino.
- Recordada por su calidez, profesionalismo y cercanía con el público.
- Su vida personal estuvo marcada por el doloroso adiós a su hijo René.
- Hasta el final mantuvo el deseo de seguir actuando.
“Entonces no queda nada más que la resignación de que se cumplió su deseo y, por otro lado, el dolor terrible de que la vamos a extrañar hasta el último día de nuestras vidas”, expresó Javier, al despedir a quien definió como “un ángel en la tierra”.
Con su partida, la escena artística argentina pierde a una intérprete entrañable, pero su legado perdurará en la memoria del público que la acompañó durante décadas. Las ovaciones que cosechó en teatro, televisión y cine resuenan hoy como el aplauso final para una artista que hizo de la vocación un modo de vida y que dejó una marca imborrable en la cultura popular.

