Juan Vidal, director de Cinotecnia del SPB, obtuvo el primer puesto en la categoría BH y el tercer lugar en Promocional Rastro junto a “Lonco”, un ovejero alemán. La competencia se desarrolló durante el fin de semana en la ciudad.

San Nicolás fue escenario durante el último fin de semana de un Campeonato Oficial de Adiestramiento Canino que reunió a participantes de distintas procedencias y que tuvo entre sus protagonistas a un representante del Servicio Penitenciario Bonaerense.
Juan Vidal, director de Cinotecnia del SPB, participó junto a “Lonco”, un ejemplar de ovejero alemán, y consiguió una destacada actuación en las dos categorías en las que compitió. La dupla alcanzó el primer puesto en BH y terminó tercera en Promocional Rastro.
El certamen se desarrolló los días 8 y 9 de agosto y fue organizado por RSV Global y Kennel Club Argentina. La participación del representante del Servicio Penitenciario Bonaerense permitió además mostrar parte del trabajo de preparación y entrenamiento que se lleva adelante con los canes que integran la institución.
La categoría BH pone a prueba distintos aspectos vinculados con la obediencia y el comportamiento del perro, mientras que Promocional Rastro está orientada al trabajo de búsqueda mediante el olfato. En ambos casos, el desempeño requiere coordinación entre el guía y el animal, además de entrenamiento sostenido.
Para el SPB, los resultados obtenidos por Vidal y “Lonco” representan un reconocimiento al trabajo que desarrolla la Dirección de Cinotecnia. Desde el organismo destacaron especialmente la preparación, la disciplina y la coordinación demostradas durante la competencia.


La participación también permitió poner en práctica capacidades que tienen aplicación en el ámbito penitenciario. De acuerdo con el SPB, este tipo de competencias contribuye al perfeccionamiento técnico y operativo del personal que trabaja con perros y favorece el intercambio de experiencias en materia de adiestramiento.
El campeonato tuvo así un doble significado para la delegación bonaerense. Por un lado, el resultado deportivo obtenido en San Nicolás, con un primer y un tercer puesto. Por otro, la posibilidad de evaluar el nivel de preparación alcanzado por el binomio formado por el agente penitenciario y el perro, en una competencia de carácter oficial.

