Conmoción en Berazategui por una tragedia evitable

NewsITe
Una adolescente de 16 años murió y su madre resultó herida en Berazategui luego de que un conductor alcoholizado perdiera el control de la camioneta que manejaba y embistiera de lleno una vivienda ubicada en la zona de calles 53 y 121. El hecho reaviva el debate sobre el consumo de alcohol al volante y la efectividad de los controles viales.
De acuerdo con la información preliminar, el acusado fue identificado como Javier González, de 43 años, quien conducía una Fiat Ducato. Al ser sometido al test de alcoholemia, arrojó 2,4 gramos de alcohol por litro de sangre, una cifra varias veces superior al límite permitido por la normativa vigente.
La víctima fatal fue identificada como Brisa Luisiana Vaccarini, de 16 años, quien se encontraba dentro de su casa al momento del impacto. Su madre, Mónica Bustos, de 54 años, también estaba en la vivienda y sufrió heridas de distinta consideración, por lo que debió ser trasladada de urgencia a un centro de salud de la zona.
Según las primeras pericias, la camioneta habría avanzado a gran velocidad, se habría desviado de su trayectoria y terminó incrustándose contra la fachada de la vivienda, sin que los ocupantes pudieran reaccionar. Vecinos relataron escenas de desesperación y señalaron que el estruendo del choque se escuchó en varias cuadras a la redonda.
Investigación judicial y debate sobre el alcohol al volante
González fue detenido en el lugar y posteriormente se negó a declarar ante la fiscal Karina Santolín, a cargo de la investigación. La causa fue caratulada como homicidio culposo agravado y lesiones, entre otros cargos derivados del episodio, en el marco de la normativa que endurece las penas cuando se comprueba conducción bajo efectos del alcohol.
- El imputado registró 2,4 gramos de alcohol por litro de sangre.
- La víctima, una adolescente de 16 años, murió dentro de su propia casa.
- Su madre continúa bajo atención médica por las heridas sufridas.
- La fiscalía analiza pericias, testimonios y cámaras de la zona.
Una joven murió en el único lugar donde debería sentirse segura: su casa. La tragedia expone, una vez más, el costo social de manejar alcoholizado y la necesidad de controles efectivos y sostenidos.
Desde el municipio y organismos de seguridad vial se espera que el caso sirva para reforzar campañas de concientización sobre los riesgos del alcohol al volante y para profundizar los controles en zonas urbanas. Mientras tanto, familiares y vecinos reclaman justicia por Brisa y exigen que se apliquen sanciones ejemplares para desalentar conductas temerarias que, como en este caso, terminan con vidas arrancadas de manera absurda y evitable.

