Perú define su futuro: equilibrio y pactos tras un balotaje parejo

Gobernabilidad, el primer desafío tras un balotaje cabeza a cabeza

Elecciones en Perú y conteo voto a voto en el balotaje

Con más del 95% de las actas escrutadas y una diferencia mínima entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori, Perú atraviesa un nuevo escenario de polarización y equilibrio de fuerzas. Especialistas advierten que, sea cual sea el resultado final del balotaje presidencial, el próximo mandatario deberá construir acuerdos amplios para garantizar gobernabilidad y evitar repetir la inestabilidad de los últimos años.

Alejandro Mejía, politólogo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, sostuvo que el primer mensaje del ganador debería ser el de “enarbolar las banderas de la gobernabilidad”. En diálogo con la radio internacional RFI, recordó que en 2021 el entonces presidente Pedro Castillo, hoy detenido, gobernó sin integrar al espacio que salió segundo ni a otras fuerzas claves, lo que profundizó la crisis política y la parálisis institucional.

Según Mejía, el próximo jefe de Estado —ya sea Sánchez o Fujimori— tendrá la obligación de realizar una autocrítica y, al mismo tiempo, responder a una ciudadanía que demanda acuerdos concretos. “Se trata de hacer política, negociar, transar y convocar también al que quedó en segundo lugar, porque representa a un sector importante del electorado que quiere cambios y que debe estar contemplado en la agenda pública”, analizó.

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Relación con el Congreso y riesgos de nuevos conflictos

La gobernabilidad no solo dependerá del resultado final del escrutinio, sino también de cómo se ordene el mapa en el Congreso. Eduardo Dargent, politólogo de la Pontificia Universidad Católica del Perú, destacó que tanto Sánchez como Fujimori llegan con bloques legislativos significativos y con posibilidades de tejer alianzas, aunque cada uno enfrenta desafíos distintos.

De acuerdo con Dargent, Sánchez cuenta con un número elevado de congresistas y potenciales aliados que podrían bloquear eventuales intentos de vacancia exprés. Sin embargo, advirtió que esa misma dinámica podría derivar en un desgaste acelerado si se profundizan los conflictos internos o se resquebraja la coalición oficialista.

  • Roberto Sánchez llegaría con apoyo considerable en el Congreso, pero con el reto de sostener una alianza diversa.
  • Keiko Fujimori tendría mayor control sobre el Parlamento y una presencia más extendida en instituciones de control.

En el caso de Fujimori, Dargent remarcó que su fuerza política posee más bancas y una influencia mayor en organismos que supervisan tanto al Ejecutivo como al propio Congreso. Esa situación, explicó, puede interpretarse como una ventaja para gobernar, pero también encierra el riesgo de abusos de poder o persecución de opositores si no se establecen contrapesos claros.

Mientras el país espera el resultado definitivo y la asunción del próximo presidente prevista para el 28 de julio, la discusión central ya no pasa solo por quién gane por unas décimas, sino por la capacidad de ese liderazgo para construir puentes, integrar al adversario y ofrecer estabilidad en un Perú atravesado por la desconfianza y la fragmentación política.

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