Supermercadistas de San Nicolás en alerta por el desplome del consumo de alimentos entre enero y mayo

ECONOMÍA FAMILIAR EN CRISIS

Los empresarios consultados sostienen que en los primeros cinco meses del año las ventas cayeron un 5 por ciento promedio. El consumo está orientado hacia las promociones y también hacia las segundas marcas. “Se nota que el poder adquisitivo de la gente está mal. Hay una fuerte búsqueda de ofertas y crece el pago en cuotas”, admiten.

De la Redacción de EL NORTE
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El consumo en Argentina sigue sin reactivarse. Y ello tiene un impacto mayor cuando se trata de alimentos. “Se siente la depreciación en el consumo”, apuntó el propietario de un tradicional supermercado de la ciudad. “De enero a mayo, las ventas cayeron un 5% en promedio, y la rentabilidad mucho más. Si tomamos el sector de carnicería como ejemplo, la gente lleva más pollo y cerdo que carne de vaca. Nuestros números indican que la venta de carne roja cayó casi un 10%”, agregó de inmediato.

Además, en un balance en el que coincide entre los consultados, sostienen que la situación “está durísima” y que “se nota que la gente está mal y apuesta mucho a las ofertas, al pago en cuotas y, en algunos casos, al cambio de primeras marcas por segundas”.

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Al respecto, según las estadísticas que manejan mes a mes los distintos supermercadistas, las primeras marcas salieron fuerte con ofertas para que el consumo de sus productos no decaiga. En algunas logran sostenerlo, mientras que en otras prefieren cambiar hacia la opción que tenga el mejor precio. “Siempre eso depende del tipo de artículo que se lleva. En algunas cosas no se escatima en gastos, sobre todo en ciertos tipos de alimentos considerados esenciales. Pero higiene, cosmética, limpieza y demás cuestiones han bajado mucho”, confían.

Productos sin freno

Los lácteos son de los artículos que, a pesar de la baja del consumo, siguen siendo de los más vendidos. Según estimaron muchos supermercadistas, representan el 9% de las ventas totales. Esto se debe a que abundan las ofertas para yogures firmes y bebibles, principalmente, y que se trata de los que no tuvieron mayores aumentos en comparación con otros alimentos.

Incluso, marcaron que las primeras marcas de aceites siguen siendo de los más vendidos. La misma situación ocurre con los fideos y el arroz. “Los fideos se venden más y el aceite sigue liderando en primeras marcas. A pesar de que hay opciones más económicas, es como que la gente en eso no ahorra. Van buscando las ofertas, los mejores precios, y hacen un balance sobre cuánto realmente consumen para ver qué llevar”, afirmó otro de los supermercadistas consultados.

A nivel nacional

Las grandes cadenas de supermercados volvieron a ser uno de los sectores más afectados. En abril, las ventas retrocedieron 4,5% interanual y acumularon una caída de 5,2% en el primer cuatrimestre. El deterioro también alcanzó a los mayoristas, que registraron una baja del 4,5%, y a kioscos y comercios tradicionales, donde la caída llegó al 4,8%.

En los autoservicios independientes, uno de los canales con mayor incidencia en el consumo diario, las ventas descendieron 3% interanual y acumularon una retracción del 4% entre enero y abril.

Dentro de los supermercados, el rubro más golpeado volvió a ser el de productos impulsivos —como golosinas—, con una caída del 14,1% respecto de abril del año pasado. También registraron fuertes bajas los alimentos perecederos (-10,5%) y las bebidas sin alcohol (-6,4%). En contraste, los únicos segmentos que lograron mantenerse en terreno positivo fueron bebidas alcohólicas y bebidas sin alcohol en algunos canales específicos.

La caída de las ventas ocurrió en paralelo con una desaceleración de los precios. Según datos del Indec, los alimentos aumentaron 1,5% en abril, por debajo de la inflación general del mes, que fue del 2,6%. Entre los productos que más subieron aparecieron la cebolla, la lechuga, la batata, la naranja y el queso cremoso.

Sin embargo, la moderación inflacionaria todavía no logra traducirse en una mejora concreta del consumo. El comportamiento de las ventas muestra que gran parte de los hogares continúan destinando sus ingresos a cubrir gastos básicos y mantienen limitadas las compras no esenciales.

En paralelo, las bebidas fueron una de las pocas categorías que lograron escapar de la tendencia negativa. Tanto las alcohólicas como las sin alcohol registraron incrementos que llegaron hasta el 6,7% interanual.

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