Tensión en el oficialismo tras el pliego Michelli

Reacomodamiento interno en el poder libertario

La aprobación en el Senado del pliego de la jueza Verónica Michelli, contra la voluntad expresa del Poder Ejecutivo, dejó al desnudo una fuerte reconfiguración de poder en la mesa política del Gobierno de Javier Milei. El episodio, lejos de ser un trámite administrativo, expuso tensiones crecientes entre la Casa Rosada, el Congreso y las distintas tribus que conviven dentro de La Libertad Avanza.

En el centro de la escena quedó la senadora Patricia Bullrich, que decidió tomar distancia de las instrucciones emanadas tanto del Presidente como de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Según fuentes parlamentarias, la legisladora percibió que tenía margen político para avanzar y utilizó el caso Michelli como una demostración de autonomía y capacidad de negociación dentro del oficialismo.

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En el Gobierno relativizan el desafío y ponen el foco en la aprobación de un total de 73 pliegos judiciales, pieza clave del plan oficial para rediseñar el mapa del Poder Judicial federal. Sin embargo, en los pasillos del Congreso se habla de una verdadera pulseada interna por el control de ese proceso, en la que se cruzan el espacio de Karina Milei, el sector referenciado en el asesor presidencial Santiago Caputo y la propia Bullrich.

Desde el denominado “karinismo” señalan que el debate no solo giró en torno a Michelli: vinculan las tensiones a la decisión de tratar 73 pliegos y no 50, como se había barajado, lo que a su juicio responde al interés de Bullrich en incidir en la conformación de ternas y nombramientos. Del otro lado, voces cercanas a Caputo califican como “mala praxis” la incorporación de Michelli y apuntan contra el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, impulsor de la candidata.

Las tribus internas y la disputa por la Justicia

La sesión del jueves, marcada por cambios de último momento y un clima de desorden, también reavivó el debate en torno a otros pliegos sensibles, como el de Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, y el de Yamile Susana Bernan, esposa de un estrecho colaborador del exministro Mariano Cúneo Libarona. Estos movimientos alimentaron sospechas cruzadas entre los distintos sectores del oficialismo.

Referentes del espacio de Karina Milei acusan al “caputismo” de intentar instalar la idea de que la sesión fue un revés para el Gobierno, con el argumento de que no se habrían conseguido todos los jueces pretendidos. Desde ese entorno, responden que, en número, no se aprobaba una cantidad similar de magistrados desde 2018 y que, por lo tanto, el balance es positivo, más allá de los chispazos internos.

  • El oficialismo celebró la aprobación de 73 pliegos judiciales, clave para su proyecto de reforma.
  • La figura de Patricia Bullrich emerge como nuevo actor de peso dentro del esquema de poder libertario.
  • Las diferencias entre el “karinismo” y el sector de Santiago Caputo se profundizan en torno al control del Poder Judicial.

“No es ni más ni menos que una disputa de poder”, admitió una fuente libertaria al referirse al trasfondo de la sesión en el Senado.

Más allá de los resultados concretos en materia judicial, el episodio deja en evidencia que el oficialismo atraviesa una etapa de alta tensión interna. A la ya conocida dinámica entre Javier y Karina Milei, y el asesor Santiago Caputo, se suma ahora el factor Bullrich como cuarto vértice de un poder en reconfiguración. Con la mira puesta en 2027 y la idea de un proyecto reeleccionista, el gran interrogante es si La Libertad Avanza logrará ordenar sus propias internas antes de encarar la próxima gran campaña nacional.

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