La educación, lejos del podio de preocupaciones en la Argentina

Un nuevo informe de la organización Argentinos por la Educación reveló que apenas el 5% de los argentinos considera a la educación como el principal problema del país. El dato contrasta con la centralidad que suelen tener la economía, la inflación, el desempleo, la inseguridad y la crisis política en la agenda pública.
De acuerdo con el estudio, difundido a partir de datos de Latinobarómetro y de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés, la educación se ubica en el séptimo lugar del ranking de preocupaciones. La mayoría de las personas encuestadas expresa, además, insatisfacción con las políticas educativas nacionales.
La baja centralidad de la educación no es un fenómeno exclusivamente argentino. En América Latina, sólo el 3,4% de los consultados menciona a la educación como el principal problema de sus países, lejos de la inseguridad (19,1%) y de los problemas económicos (18,1%). En la región, la educación aparece entre los cinco temas prioritarios únicamente en Brasil y Uruguay, donde alcanza el 10% y el 8% de las respuestas, respectivamente.
Quiénes se preocupan más por la educación
El informe detecta diferencias según género, nivel socioeconómico y edad. En Argentina, las mujeres muestran una inquietud algo mayor: un 7% la señala como problema central, frente al 6% de los varones. La preocupación también crece entre quienes integran los sectores de nivel socioeconómico alto, donde llega al 8%, mientras que entre los sectores bajos desciende al 6%.
Por edad, la franja de 26 a 40 años es la que expresa mayor preocupación relativa, con un 7% que ubica a la educación como principal problema del país. Entre los mayores de 61 años, en cambio, la cifra se reduce al 4%. Los autores señalan que, aunque la educación rara vez ingresa en el “top 3” de prioridades, se mantiene de manera constante entre los principales temas de la agenda social.
Evolución histórica y baja satisfacción con la política educativa
El estudio reconstruye la evolución de la percepción social sobre la educación entre 2004 y 2024. En ese período, la preocupación alcanzó picos cercanos al 9% en 2006 y 2011, volvió a crecer en 2017 y cayó a 3,4% en 2020. Desde entonces se observa una suba gradual hasta llegar al 5% en 2024, en un contexto marcado por crisis económicas sucesivas y tensiones políticas.
En paralelo, la satisfacción con la política educativa nacional se ha mantenido en niveles bajos y fluctuantes. Entre 2018 y 2026, la aprobación osciló mayormente entre el 20% y el 35%, con un pico cercano al 45% entre 2019 y comienzos de 2020. Luego cayó a alrededor del 20% en 2022 y, pese a una recuperación parcial, en marzo de 2026 se volvió a ubicar en torno al 28%. En el ranking de satisfacción ciudadana con distintas políticas públicas, la educativa aparece en el octavo lugar, sólo por encima de salud e infraestructura.
Advertencias de especialistas y desafíos a futuro
Los especialistas consultados por Argentinos por la Educación advierten sobre la brecha entre el reconocimiento retórico de la importancia de la escuela y su lugar efectivo en la agenda pública. Para la economista Valentina Gabrielli, coautora del informe, la educación integra de forma estable el grupo de los siete principales problemas del país, pero nunca llega al podio de prioridades, a pesar de que la valoración de la política educativa rara vez supera el 35% desde la pandemia.
Otras voces, como la de Inés Insua, investigadora del CEDH de la UdeSA, señalan que la emergencia económica y social desplaza a la educación del primer plano, aunque la consideran una condición indispensable para construir ciudadanía crítica y proyectos de vida autónomos. Desde el Conicet, el investigador Santiago Poy subraya que esa tensión se vuelve más aguda en los barrios populares, donde la escuela concentra múltiples demandas sociales sin contar siempre con los recursos necesarios.
Desde el Centro de Estudios Municipales y Provinciales advierten, finalmente, que la aparente indiferencia social hacia la educación es el resultado de años de pérdida de centralidad en la política pública. Y plantean que recuperar el debate sobre el rol de la escuela pública es clave para que vuelva a ser un factor de igualdad y de integración social en un país atravesado por la desigualdad y la pobreza estructural.

