Una multitud se convocó hoy a las 17 en la Plaza Mitre, con la organización de la Multisectorial local de Mujeres. Los recientes femicidios de Agostina Vega y Dulce Candia reavivaron una agenda que debiera ser permanente, porque la problemática, lejos de detenerse, se incrementa. En la Argentina, matan a una mujer cada 30 horas por razones de género y de ello se desprende una cadena de responsabilidades que no se cumple. Los asesinatos de este tipo son la punta de un iceberg.

De la Redacción de EL NORTE
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El hartazgo de vivir con miedo por ser mujeres se expresó una vez más hoy en las calles de todo el país. En San Nicolás, una multitud se convocó para manifestarse desde las 17 en la Plaza Mitre, en el marco de los 11 años del movimiento Ni Una Menos tras el femicidio de Chiara Páez. Cientos de personas –particulares y de organizaciones que integran la Multisectorial de Mujeres– se movilizaron contra el odio, en reclamo ante los asesinatos por razones de género y las violencias que no se detienen, por justicia y mayor compromiso del Estado en la prevención y políticas públicas.
En primer lugar, una radio abierta permitió la expresión de diversas voces, para luego marchar por las calles céntricas con intervenciones de la Escuela de Arte.
Reclamos sin respuesta
“No es una fecha más del calendario, sino de historias y familias destruidas. Una consigna que nació del dolor, se transformó en un grito colectivo, que se cansó de naturalizar violencias. El respeto no se negocia. Necesitamos políticas públicas sostenidas, un Estado presente, ESI en las escuelas. No hay libertad posible mientras existan mujeres y diversidades sufriendo desigualdad. Basta de femicidios”, sostuvieron en el micrófono que antecedió la movilización.
Más expresiones se hicieron sentir en la plaza: “El odio está presente cuando dicen que las falsas denuncias crecen. Vivimos una vida cada vez más precaria y difícil. Reprimen a los más vulnerables. El movimiento de mujeres tiene un rol clave: unir todas las luchas, desde abajo. A nosotras nos caen todos los ajustes. Matan mujeres día a día. ¿Qué más vamos a esperar? Volvemos a encontrarnos en las calles”. Espacios LGBT también recordaron a las víctimas del triple lesbicidio y a Tehuel. También se nombró a otros colectivos afectados por las medidas del Gobierno nacional, como las personas con discapacidad, los jubilados y los pacientes, afectados también por la quita de subsidios al transporte.
“La violencia machista es impulsada por la presidencia. Que el tiempo no convierta las ausencias en olvido. Hay pocas ganas de tener que estar acá pero mucha fuerza. Estamos para apoyarnos, hay que seguir. Sabemos que hay más obstáculos que respuestas cuando se busca ayuda. Cuando el Estado se retira, las mujeres quedan más expuestas. Defender la vida de las mujeres es una obligación social y democrática. Se necesita con urgencia compromiso, decisión, inversión y un presupuesto adecuado. Nuestros derechos no son un gasto”, marcaron.
Las personas presentes notaron que en cada marcha “se levantan los mismos carteles, y otros nuevos”. “Ni una menos no es un eslogan. La violencia de género existe aunque la nieguen. Frente al abandono, construimos redes y nos encontramos en la calle. Queremos que todas puedan volver con tranquilidad a sus casas. Hay complicidad en estas situaciones que hoy denunciamos. Ni Una Menos: vivas, libres y sin miedo nos queremos”, concluyeron.
Silvia Gareca, la madre de Daiana Almeida, lamentó y pidió: “Es una semana muy triste para mí y para quienes somos madres y padres. Los jueces tienen en sus manos la decisión de darles la libertad a estos malnacidos. Les dan el privilegio de volver a salir. Vivimos con el dolor permanentemente. Chicas, cuidémonos entre todas, porque, evidentemente, quienes lo tienen que hacer no lo hacen. Es muy doloroso estar acá. Pedimos a quienes tienen que actuar que lo hagan”.




Estadística que crece
Los recientes femicidios de Agostina Vega y Dulce Candia reavivaron una agenda que debiera ser permanente, porque la problemática, lejos de detenerse, se incrementa. En la Argentina, se registra un femicidio cada 30 horas y eso implica una cadena de responsabilidades que no se cumple. En los primeros meses de 2026, los observatorios especializados reportaron más de 100 femicidios.
Los asesinatos por motivos de género son la punta de un iceberg. Las mujeres siguen siendo víctimas constantes de femicidas y violentos porque hay una estructura machista global e histórica que los sostiene, deja hacer o mira para otro lado. No son hechos aislados, sino permanentes. En la vida diaria, son las mujeres quienes soportan violencias cotidianas que, en el peor de los escenarios, se convierten en noticias en los medios. Antes, (algunos) varones, vecinos, funcionarios, referentes de diversos ámbitos, influencers, forman parte –por acción u omisión– de esas diversas violencias de las que nadie se hace eco ni da respuesta. Por eso, las mujeres siguen reclamando por una vida libre, digna, segura, equitativa y con los mismos derechos que ellos.




