Ucrania reanuda los golpes a la infraestructura energética rusa

NewsITe
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, anunció que su país retomará los ataques contra refinerías de petróleo en territorio ruso, luego de una breve pausa acordada a pedido de Estados Unidos. La decisión marca una nueva escalada en la guerra, al apuntar otra vez a la infraestructura energética que sostiene buena parte de la economía rusa.
En una entrevista con el diario británico Financial Times, Zelenski confirmó que “se acabó la restricción” sobre este tipo de objetivos. Según explicó, Kiev mantuvo durante tres días un “alto el fuego energético” para responder a un pedido de Washington, pero Moscú continuó golpeando instalaciones estratégicas en Ucrania, lo que motivó el fin de la tregua unilateral.
El ahora ex presidente estadounidense Donald Trump había señalado días atrás que Rusia y Ucrania habían alcanzado un “alto el fuego energético” inmediato. Sin embargo, las palabras de Zelenski ponen en duda el alcance real de ese entendimiento, al remarcar que los ataques rusos nunca se detuvieron y que Ucrania se reservó el derecho de responder.
Tensiones por la inteligencia, Starlink y el apoyo occidental
El mandatario ucraniano también cuestionó la decisión de Estados Unidos de reducir el flujo de información de inteligencia disponible para Kiev y de restringir el acceso a servicios de comunicación clave, como la red satelital Starlink. Esa combinación, advirtió, resulta “peligrosa” para la defensa de Ucrania en el frente de batalla.
En la misma línea, autoridades ucranianas informaron que la empresa aeroespacial SpaceX aplicó límites al uso de Starlink en determinadas zonas de combate. Esas restricciones complican el manejo de drones utilizados tanto para ataques de precisión como para tareas de defensa antiaérea, un recurso que se volvió central en la guerra moderna.
Las críticas de Elon Musk y el debate político en Occidente
Elon Musk, fundador de SpaceX y figura clave en el suministro de servicios satelitales a Ucrania, volvió a meterse de lleno en la discusión política internacional. A través de la red social X, el magnate se alineó con declaraciones de Trump, quien en los últimos días había sugerido la necesidad de un recambio de liderazgo en Kiev.
“Es hora de que Zelenski se vaya”, escribió Musk, al sostener que sin la renuncia del presidente ucraniano “continúa la masacre”. Sus dichos generaron fuerte repercusión, ya que la constelación de satélites de SpaceX —incluidos los sistemas militares Starshield y el servicio civil Starlink— es considerada una pieza clave en las operaciones ucranianas.
El propio Musk buscó luego despegarse de las decisiones más sensibles al remarcar que “los sistemas Starshield son propiedad del Gobierno estadounidense y están bajo su control”. Según explicó, cualquier límite en el uso o el ancho de banda de esos servicios es definido por el Ejército de Estados Unidos y, en última instancia, por el presidente norteamericano.
Reacciones en el Congreso de Estados Unidos
Las declaraciones del empresario y las versiones sobre restricciones a las comunicaciones de Ucrania motivaron la reacción de legisladores demócratas en Washington. Integrantes de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes calificaron como “inadmisible” cualquier recorte al acceso ucraniano a Starlink o Starshield mientras el país enfrenta ataques con drones y misiles balísticos.
- Preocupación en el Congreso de EE.UU. por posibles límites al apoyo tecnológico a Ucrania.
- Debate sobre el rol de empresas privadas como SpaceX en conflictos armados.
- Escalada en la guerra energética con Rusia tras el fin de la tregua en ataques a refinerías.
“Se acabó la restricción (sobre los ataques a las refinerías). Ya basta”, afirmó Zelenski al anunciar la reanudación de los golpes a la infraestructura petrolera rusa.
Con la guerra acercándose a su tercer año, la disputa por el control de la infraestructura energética y de las comunicaciones suma un nuevo capítulo. La presión sobre Zelenski desde sectores políticos occidentales, el rol de Musk y la posición de Washington se vuelven factores cada vez más determinantes para el futuro del conflicto.

