El anuncio de Vladímir Putin y la respuesta de Donald Trump reactivan la tensión nuclear y amenazan con poner fin a más de tres décadas sin ensayos atómicos, en medio de un deterioro global del control armamentístico.

El presidente ruso, Vladímir Putin, advirtió que podría poner fin al mundo sin ensayos nucleares tras el anuncio de Donald Trump de reanudar pruebas atómicas. Según informó la agencia EFE, la tensión estratégica entre ambas potencias creció en las últimas semanas. Moscú y Washington pasaron de preparar una cumbre en Budapest a insinuar un retorno al pulso nuclear, algo que no ocurría desde principios de los años noventa.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, acusó a Occidente de fomentar una “histeria militarista antirrusa” por la reacción al planteo de Putin. El mandatario ruso convocó al Consejo de Seguridad para debatir la posible reanudación de pruebas, en una reunión que recordó a la realizada en 2022 para aprobar la anexión de regiones ucranianas. Analistas consideran que el Kremlin utiliza esta amenaza para mantener la atención de su población en un enemigo externo.
Estados Unidos, por su parte, se niega a renovar el tratado de desarme START III, que expira en febrero. La propuesta rusa de extenderlo por un año aún no obtuvo respuesta oficial. Mientras tanto, un sondeo encargado por el Kremlin señala que el 83 % de los rusos está cansado de la guerra en Ucrania, lo que podría explicar la búsqueda de nuevas narrativas que justifiquen el conflicto.
Durante la reunión, Putin escuchó a sus asesores, quienes le recomendaron realizar pruebas nucleares cuanto antes. Algunos legisladores pidieron demostrar a Occidente que Rusia no aceptará más sanciones ni presiones. El presidente optó por mantener la moratoria mientras Estados Unidos haga lo mismo, aunque ordenó un informe sobre la conveniencia de reanudar los ensayos.
En respuesta, Trump aseguró que pidió al Departamento de Guerra realizar pruebas nucleares “en igualdad de condiciones” con Rusia y China. “Realmente odio hacerlo, pero no tengo opción”, declaró el mandatario. Sin embargo, el secretario de Energía, Chris Wright, aclaró que la orden no incluye por ahora pruebas explosivas, sino solo de sistemas.
Desde Moscú interpretaron las declaraciones de Trump como una provocación. Altos funcionarios lamentaron que Washington no precisara el alcance de sus intenciones. El Kremlin insistió en que los recientes lanzamientos del misil Burevéstnik y el sumergible Poseidón no fueron ensayos nucleares. “Es una guerra de nervios”, opinó el opositor Gari Kaspárov, citado por EFE.
Expertos militares estiman que, aunque el polígono ruso de Nueva Zembla esté operativo, serían necesarios meses o incluso años para reanudar las pruebas. La Unión Soviética realizó la última en 1990, mientras que Estados Unidos lo hizo en 1992. Los especialistas añaden que actualmente la mayoría de los ensayos se efectúan bajo tierra, lo que evita el impacto visual y psicológico de los antiguos hongos radiactivos.
China, que no participa en el tratado START, realizó su última prueba nuclear en 1996, mientras Corea del Norte efectuó seis entre 2006 y 2017. Con ambos países fuera del sistema de control, el equilibrio nuclear global vuelve a tambalearse. La amenaza de Putin y Trump de romper la moratoria revive temores de una nueva era de confrontación atómica.

