Vuelos en tensión: vuelve el riesgo de paro de controladores

Crece la tensión por el conflicto entre EANA y los controladores

Controladores aéreos en alerta y riesgo de paro en aeropuertos argentinos

NewsITe

El conflicto salarial entre la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) y la Asociación de Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa) vuelve a poner bajo presión a todo el sistema aerocomercial en plena temporada de vacaciones. Mañana, viernes 16 de enero, vence la conciliación obligatoria que frenó las medidas de fuerza del gremio de controladores aéreos en la previa de las Fiestas, y el sector sigue sin un acuerdo paritario a la vista.

Si bien desde el Gobierno y la propia EANA se descuenta que la Secretaría de Trabajo prorrogará la conciliación por otros cinco días hábiles a pedido de la empresa estatal, en el sector advierten que, una vez agotado ese nuevo plazo, el escenario vuelve a quedar abierto a asambleas, demoras y posibles cancelaciones de vuelos, con impacto directo sobre miles de pasajeros.

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El reclamo central de Atepsa es salarial, pero el enfrentamiento excede la discusión de porcentajes. En paralelo, se tramitan denuncias penales, investigaciones por presuntas maniobras fraudulentas en acuerdos paritarios previos y cuestionamientos a ex autoridades de EANA, lo que endurece la negociación y complejiza cualquier salida de corto plazo.

Cómo se define la paritaria y qué reclama el gremio

EANA es una compañía estatal y, por lo tanto, sus incrementos salariales se encuadran en la política general de recomposición del sector público. La pauta de referencia no la define la empresa de forma autónoma, sino la Oficina Nacional de Empleo Público, que fija el marco que el Gobierno está dispuesto a ofrecer en sintonía con la estrategia de ordenamiento fiscal y reforma del Estado impulsada por el equipo económico y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.

Ese esquema, una vez acordado con la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), suele trasladarse al resto de los organismos y empresas estatales, aun cuando las conversaciones con otros sindicatos todavía no estén formalmente abiertas. Hasta ahora, no se conoció un porcentaje cerrado para el sector, lo que alimenta la incertidumbre dentro de Atepsa y demora definiciones.

Los controladores aéreos cumplen un rol crítico: desde las Torres de Control y los Centros de Control de Área (ACC) gestionan el tránsito aéreo, separan y guían aeronaves en despegues, aterrizajes y rutas, garantizando la seguridad de las operaciones en todos los aeropuertos del país. Por esa centralidad, cualquier medida de fuerza se traduce rápidamente en reprogramaciones, demoras y afectación de la cadena turística y comercial.

Un año de conflicto: del invierno al verano

La disputa entre EANA y Atepsa se arrastra desde hace tiempo y tuvo varios picos de tensión en 2025. El primer gran conflicto estalló en julio, en la previa de las vacaciones de invierno, cuando el gremio anunció un plan de medidas que amenazaba con complicar la temporada alta. La intervención de la Secretaría de Trabajo, con la imposición de la conciliación obligatoria, permitió desactivar ese primer capítulo y preservar la operación durante el receso invernal.

Sin embargo, la calma duró poco. En agosto, el sindicato volvió al ruedo con tres jornadas de medidas de fuerza que afectaron despegues en distintos aeropuertos del país. Tras ese nuevo enfrentamiento se cerró un acuerdo paritario que otorgó una recomposición del 15% en cuatro tramos para todo 2025, lo que, en principio, parecía encauzar la relación.

Lejos de eso, en noviembre Atepsa retomó los paros, esta vez focalizados en vuelos de carga y en la paralización de capacitaciones técnicas y tareas de mantenimiento de la infraestructura. La tensión escaló en diciembre, cuando el gremio anunció restricciones a los despegues durante cinco jornadas en plena temporada de Fiestas, con impacto previsto sobre vuelos de cabotaje e internacionales.

Solo llegaron a concretarse dos días de paro, ya que el 23 de diciembre la Secretaría de Trabajo dictó una nueva conciliación obligatoria, vigente hasta este viernes 16 de enero a las 8 de la mañana, con posibilidad de una única prórroga. Ese reloj es el que hoy mira con preocupación toda la industria aerocomercial.

Denuncias cruzadas y la mira puesta en la Justicia

Mientras sigue la pulseada por los salarios, la causa judicial que se tramita en los tribunales de Comodoro Py suma presión política e institucional. La investigación apunta a un presunto acuerdo paritario firmado a fines de 2023 entre Atepsa y la gestión anterior de EANA, cuya existencia no fue acreditada en los registros administrativos ni de liquidación de haberes de la compañía.

Según la presentación original del gremio, ese acta habría establecido aumentos anticipados para el primer trimestre de 2024. La Justicia investiga el rol de la ex presidenta de EANA, Gabriela Logatto, y de la actual secretaria general del sindicato, Paola Barritta, hija del fallecido líder de la barra brava de Boca, José “El Abuelo” Barritta. La hipótesis es dilucidar si se intentó hacer valer un acuerdo que nunca habría ingresado al circuito formal del Estado.

Al mismo tiempo, EANA denunció penalmente a Atepsa por considerar que ciertas medidas gremiales habrían puesto en riesgo la seguridad operacional. En el expediente se incorporaron pruebas como imágenes de una bandera sindical colgada en el exterior de una torre de control, que, de acuerdo con la empresa, podría haber interferido en la operación y generado peligro para terceros.

Con la conciliación obligatoria a punto de expirar y sin una pauta salarial definida, el sector aerocomercial se mantiene en alerta máxima a la espera de definiciones políticas, judiciales y gremiales que serán clave para el desarrollo de la temporada de vacaciones.

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