Violencia escolar en Santa Fe: alerta y pedido de prevención

Violencia juvenil y escuelas: advertencia tras el crimen en Santa Fe

Fachada de una escuela en Santa Fe vinculada a un caso de violencia extrema

NewsITe

El reciente crimen ocurrido en la Escuela Mariano Moreno N° 40 de Santa Fe, donde un alumno ingresó armado y asesinó a un compañero de 13 años, volvió a encender las alarmas sobre la violencia en ámbitos escolares. El psiquiatra forense Enrique De Rosa (M.N. 63.406) sostuvo que el caso no puede leerse sólo como un hecho aislado, sino como la punta de un problema estructural que involucra familia, escuela, comunidad y políticas públicas.

En diálogo con la agencia Noticias Argentinas, De Rosa explicó que detrás de una decisión tan extrema en la adolescencia confluyen “varios factores”, y remarcó que no se trata únicamente de una patología individual. Según el especialista, es imprescindible analizar el contexto social, la historia de vínculos del estudiante y la forma en que la violencia se fue instalando y validando en su entorno cotidiano.

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El psiquiatra describió que muchas veces el proceso que desemboca en un hecho letal comienza con situaciones de hostigamiento, discriminación o maltrato entre pares, comúnmente agrupadas bajo el término bullying. A ello se suman las características de cada barrio o zona, el nivel de detección temprana de conductas agresivas y la presencia o ausencia de dispositivos de prevención dentro y fuera de la escuela.

El rol clave de la familia y la comunidad

De Rosa subrayó que la familia constituye “el primer freno” frente a la escalada de la violencia, aunque reconoció que, en muchos casos, esa contención falla o directamente está ausente. Los mensajes que un niño o adolescente recibe en su hogar, en la escuela y en su comunidad –ya sea un pueblo o una gran ciudad– condicionan la manera en que percibe y ejerce la agresión.

En ese marco, el consumo de drogas aparece como un factor que puede agravar los conflictos preexistentes y favorecer conductas impulsivas o desinhibidas. No obstante, el psiquiatra advirtió que la explicación no debe reducirse al uso de sustancias, sino que hay que analizar la “secuencia de violencias” que muchas veces se naturalizan en la vida cotidiana.

Psicoeducación y políticas públicas para frenar la escalada

Consultado sobre la respuesta estatal, De Rosa señaló que existen políticas de salud mental, pero consideró que resultan insuficientes frente al aumento de casos graves. “Si los episodios crecen, es porque algo se nos está escapando como sociedad”, afirmó, y reclamó reforzar la psicoeducación, es decir, el trabajo sistemático sobre las implicancias de la violencia y sus consecuencias.

  • Fortalecer la detección temprana de conductas agresivas en escuelas y clubes.
  • Acompañar a las familias con orientación y dispositivos de apoyo.
  • Capacitar a docentes y equipos escolares en prevención y abordaje de conflictos.
  • Garantizar recursos de salud mental accesibles para niñas, niños y adolescentes.

El especialista vinculó esta problemática con el incremento de los suicidios en la adolescencia, donde el acoso escolar y la violencia social funcionan como factores de riesgo determinantes. A su criterio, el foco de trabajo debe ponerse en la violencia que atraviesa a la sociedad, en particular en el escenario posterior a la pandemia, que dejó huellas emocionales profundas en jóvenes y adultos.

“El punto de trabajo tiene que estar centrado en la violencia, y en particular en la que está pasando en la sociedad post pandemia”, enfatizó De Rosa, quien también remarcó la necesidad de asistir a las víctimas directas e indirectas de estos hechos traumáticos.

Finalmente, destacó que psiquiatras y psicólogos enfrentan hoy el desafío de estudiar comportamientos asociados a delitos graves y, al mismo tiempo, diseñar estrategias de prevención y tratamiento para quienes quedan marcados por este tipo de episodios. El caso de la escuela santafesina, advirtió, debe servir como un llamado de atención para revisar qué mensajes se están transmitiendo a las nuevas generaciones y qué herramientas reales se les ofrece para resolver conflictos sin recurrir a la violencia.

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