Villarruel priorizó la Fiesta de la Vendimia y evitó la confrontación

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La vicepresidenta Victoria Villarruel encabezó este sábado su participación en el tradicional desayuno de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), en Mendoza, donde buscó dejar de lado las tensiones con la Casa Rosada y concentrarse en la importancia institucional, económica y simbólica de la Fiesta Nacional de la Vendimia para la provincia y para el país.
Desde su llegada, la titular del Senado subrayó que su presencia tenía como objetivo «darle relevancia» a una celebración que sintetiza décadas de trabajo del sector vitivinícola y que se consolidó como una de las principales postales de la marca país. Para Villarruel, la Vendimia no solo es un emblema cultural, sino también un motor clave del turismo y de las economías regionales ligadas al vino.
«Entiendo que es un momento muy importante para los mendocinos y no me interesa desviar la atención de eso porque son 90 años trabajando para crear una marca país, un producto del cual dependen muchos mendocinos», señaló ante medios locales al ser consultada por el reciente discurso del presidente Javier Milei en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso.
Enfocada en la vitivinicultura y lejos de la interna
En un contexto de evidente tensión política dentro del oficialismo, Villarruel optó por bajar el tono y remarcar su vocación institucional. «De mi parte, siempre lo mejor, la mejor voluntad para servir al pueblo argentino», afirmó, al tiempo que insistió en que la atención debía estar puesta en la actividad vitivinícola y su impacto en la economía regional.
La vicepresidenta evitó además alimentar el conflicto con el ministro de Defensa, Luis Petri, quien días atrás la había calificado de «golpista». Ante la consulta por esas declaraciones, respondió de manera categórica: «No voy a hablar de esa persona», cerrando la puerta a nuevas réplicas públicas y buscando desactivar la escalada mediática.
Lejos de mostrarse afectada por las críticas que surgieron desde sectores libertarios, Villarruel sostuvo que se siente cómoda en Mendoza y trató de enviar una señal de normalidad política: «No estoy incómoda, me siento en casa», remarcó, en alusión al recibimiento obtenido en la provincia y al rol que la Vendimia tiene como vidriera institucional para los principales actores del poder nacional.
Mensaje institucional y llamado a dirimir conflictos en la Justicia
En el tramo final de su contacto con la prensa, la vicepresidenta dejó un mensaje de advertencia sobre el alcance de las acusaciones que circularon en su contra en las últimas semanas. «Las cosas que se dicen deben ser respondidas en la Justicia o demostradas», planteó, marcando un límite frente a las descalificaciones y sugiriendo que, de ser necesario, el ámbito judicial será el lugar en el que se canalicen las controversias.
Con esta postura, Villarruel buscó cerrar el capítulo de las disputas internas para enfocarse en la agenda oficial de su visita a Mendoza, en la que se alternan actividades protocolares, reuniones con representantes del sector vitivinícola y presencia en los actos centrales de la Fiesta de la Vendimia. De este modo, reforzó su perfil institucional en una vidriera clave para las economías regionales y la proyección internacional del vino argentino.
«Solamente quiero hablar de lo que hoy es lo más importante: la Fiesta de la Vendimia» (Victoria Villarruel).

