La vicepresidenta Victoria Villarruel cuestionó la política de apertura de importaciones y recibió una dura respuesta del vocero presidencial, M anuel Adorni, que volvió a marcar su alejamiento de la gestión y relativizó cualquier proyección política futura.

La interna en La Libertad Avanza atraviesa un nuevo capítulo de alta tensión. La vicepresidenta Victoria Villarruel dejó atrás las señales indirectas y formuló una crítica abierta al rumbo económico del Gobierno, lo que motivó una respuesta inmediata desde la Casa Rosada. El encargado de salir al cruce fue el vocero presidencial, Manuel Adorni, quien volvió a marcar distancia y profundizó la ruptura política con la titular del Senado.
Consultado por una eventual candidatura presidencial de Villarruel en 2027, Adorni fue tajante al minimizar su peso dentro del oficialismo. “Ella tiene la libertad en dos años de tomar el camino que le parezca mejor como cualquier argentino. Claramente ha tomado una postura que no coincide con los intereses nuestros ni de los argentinos. A nosotros nos da lo mismo”, afirmó este lunes en diálogo con Radio Rivadavia.
El funcionario insistió además en que la vicepresidenta no forma parte del núcleo de decisiones del Gobierno. “Es la vicepresidenta de la Nación pero no toma decisiones y no es parte de la gestión”, sostuvo, al remarcar que el distanciamiento político entre ambas partes ya no tiene retorno.
Las críticas de Villarruel al modelo económico
El nuevo cruce se produjo luego de que Villarruel cuestionara públicamente la apertura de importaciones impulsada por la administración de Javier Milei, en un contexto marcado por el cierre de la empresa Fate y el despido de cerca de mil trabajadores. La vicepresidenta utilizó ese escenario para advertir sobre las consecuencias sociales y productivas de la política económica oficial.
A través de su cuenta en X, Villarruel trazó un contraste con la postura del ex presidente estadounidense Donald Trump, luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos anulara los aranceles recíprocos que había impuesto durante su gestión. “Para Trump primero está Estados Unidos; para mí, primero está la Argentina”, escribió, en una frase que fue leída como un cuestionamiento directo al rumbo adoptado por la Casa Rosada.
Advertencias sobre la industria y la dependencia externa
Con esas declaraciones, Villarruel no solo defendió el nacionalismo industrial, sino que apuntó contra el esquema de liberalización comercial que impulsa el Gobierno. Según su mirada, permitir el ingreso irrestricto de productos del exterior no representa un proceso de modernización, sino un riesgo para la estructura productiva del país.
La vicepresidenta advirtió que, si se abandona la producción local, la Argentina corre el riesgo de convertirse únicamente en un “vendedor de servicios”, perdiendo capacidad industrial y autonomía económica. En esa línea, fue aún más contundente al señalar: “La apertura total y libre de las importaciones solo nos hace depender más de China y empeora la crisis económica y social”.
El intercambio expuso, una vez más, la fractura interna en La Libertad Avanza y dejó en evidencia que las diferencias entre el Gobierno y su vicepresidenta ya no se limitan a cuestiones de estilo, sino que alcanzan el corazón del modelo económico y político que impulsa la administración nacional.

