El juez federal nicoleño Carlos Villafuerte Ruzo condenó en juicio abreviado a Rafael Rodrigues, exgerente de una empresa de autopartes. El hombre de origen brasileño había sido detenido en San Pedro en marzo pasado en un operativo efectuado por la División Antinarcóticos, en el que le secuestraron un ladrillo de cocaína con el sello del “delfín”. La causa se inició en la UFI N° 1 tematizada en estupefacientes y luego pasó a la órbita federal.

De la redacción de EL NORTE
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Rafael Rodrigues, exgerente de compras de la empresa Coplac de San Pedro, había sido detenido en la vecina localidad en marzo por la Delegación de Investigaciones de Drogas Ilícitas San Nicolás. En poder del hombre de nacionalidad brasileña los efectivos encontraron un kilo de cocaína con el conocido sello del delfín. El operativo se realizó en el ingreso a San Pedro, cuando el imputado viajaba junto a otro hombre que también fue imputado. La investigación inicialmente se radicó en la UFI N° 1, a cargo de la fiscal Verónica Marcantonio, tematizada en estupefacientes, del Departamento Judicial de San Nicolás, y por el tipo de delito pasó a la órbita federal. Tras poco más de dos meses desde el procedimiento, el juez federal Carlos Villafuerte Ruzo lo condenó a cuatro años de prisión efectiva en juicio abreviado por “transporte de estupefacientes”. Su acompañante, Nicolás Acuña Acevedo, oriundo de Lomas de Zamora, fue condenado como partícipe secundario a dos años y medio.
Rodrigues había ocupado años atrás un cargo de gerente en la empresa de autopartes. Se trata de un ciudadano de nacionalidad brasileña cuyo paso por esa firma, que dejó de operar tiempo atrás, surgió como un dato relevante tras el procedimiento.
Conforme a lo expuesto en ese momento por La Opinión Semanario, durante su estadía en la compañía, un auditor enviado desde Brasil detectó un presunto desvío de fondos por parte del ahora detenido vinculado a problemas de consumo de estupefacientes, además de que había tenido conflictos con sampedrinos señalados como comerciantes de drogas.
Tanto Rafael Rodrigues como Nicolás Acuña Acevedo estaban alojados en el Complejo Penitenciario Federal de Devoto. El primero continuará en prisión, mientras que Acuña, tras homologarse el acuerdo de juicio abreviado, pudo abandonar el penal.
El procedimiento
El procedimiento que derivó en el arresto de Rodrigues ocurrió el pasado 19 de marzo, cuando efectivos nicoleños detectaron un vehículo que ingresaba a alta velocidad a la ciudad de San Pedro. Ante la maniobra evasiva de sus ocupantes, el personal policial inició una persecución que se extendió por varios kilómetros y que concluyó con la interceptación del automóvil y la aprehensión de sus dos ocupantes.
Durante la requisa del vehículo, los agentes secuestraron un ladrillo de cocaína de aproximadamente un kilo, junto con dinero en efectivo —70.000 pesos y 200 dólares— y teléfonos celulares. A partir de ese resultado, la fiscalía dispuso un allanamiento de urgencia en un domicilio vinculado a los sospechosos, donde se incautaron más de 5 millones de pesos, además de otros dispositivos y elementos considerados de interés para la causa.
Entre lo secuestrado, uno de los aspectos que concentró la atención fue el sello que presentaba el ladrillo de cocaína: la figura de un delfín acompañada por el número 10. Este tipo de marcas podría estar vinculada a grandes redes de narcotráfico internacionales que operan en Argentina.
La presencia de ese distintivo no es un dato aislado. En otros procedimientos recientes en la zona norte de Buenos Aires y el sur santafesino, el mismo sello ya había sido detectado, en el marco de investigaciones que analizan el funcionamiento de organizaciones dedicadas al traslado de cocaína. En ese contexto, la aparición del delfín en la droga incautada en San Pedro abrió una línea de análisis que buscaba determinar si existe algún tipo de conexión con esas estructuras.

