El Cuerpo de Bomberos Voluntarios pasó de un promedio de 20 a 25 intervenciones mensuales a casi 60 salidas antes de finalizar el mes. Alertan por el impacto humano del aumento de incendios, muchos de ellos originados por acciones humanas evitables.

El aumento sostenido de incendios rurales, forestales y urbanos encendió una señal de alarma en el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Villa Ramallo, que advierte sobre un escenario cada vez más exigente y un desgaste humano que podría profundizarse con el correr de los meses.
Desde el cuartel explican que el salto en la cantidad de intervenciones es notorio. Un cuerpo acostumbrado a realizar entre 20 y 25 salidas mensuales hoy se encuentra superando ampliamente esos números, con registros que ya rondan las 60 intervenciones cuando el mes aún no concluyó. Este incremento no sólo impacta en los recursos materiales, sino principalmente en el personal, que debe sostener un ritmo operativo cada vez más intenso. “El incremento es enorme y el desgaste humano se va a sentir”, advirtieron desde la jefatura, poniendo el foco en el esfuerzo cotidiano de los voluntarios.
Si bien el verano presenta mejores condiciones de humedad en comparación con temporadas anteriores, el riesgo de incendio sigue siendo alto. Las temperaturas elevadas y la presencia de viento generan que la humedad existente en la vegetación se pierda rápidamente, creando un escenario propicio para el inicio y la propagación del fuego. Aunque la velocidad de avance no alcanza los niveles de años marcados por la sequía extrema, la amenaza permanece latente.
Una de las principales preocupaciones es que gran parte de los incendios tienen origen en acciones humanas. Quemas domiciliarias, limpieza de terrenos, colillas de cigarrillos arrojadas en zonas secas, brasas mal apagadas o quemas sin control figuran entre las causas más frecuentes. Prácticas que muchas veces se naturalizan, pero que pueden derivar en incendios de gran magnitud y poner en riesgo viviendas, campos y vidas humanas.
En áreas urbanas y periurbanas, el fuego suele comenzar como una forma habitual de limpieza. Sin embargo, una quema sin control obliga a la intervención de los bomberos y demanda tiempo, personal y equipamiento que podrían destinarse a otras emergencias. Desde el cuartel recuerdan que existe normativa provincial que prohíbe iniciar quemas sin autorización, aunque destacan que la clave está en la prevención y la toma de conciencia, más que en la sanción.
El basural local aparece como uno de los puntos más críticos. Los incendios en este tipo de predios presentan una complejidad mayor, ya que el objetivo principal es evitar que las llamas se propaguen hacia zonas linderas. Extinguir un basural implica un despliegue prolongado de recursos y, en muchos casos, puede demandar semanas o incluso meses de trabajo continuo, superando ampliamente las capacidades habituales del cuerpo.
Desde Bomberos, el mensaje final es claro: evitar cualquier tipo de quema, especialmente en esta época del año. La colaboración de los vecinos resulta fundamental para atravesar esta etapa con menor presión sobre el sistema de emergencias.

