Aunque todavía oficialmente no cumplió un siglo, Villa Lía nació en 1909, con la llegada del tren de trocha angosta. Precisamente, pueblo y estación fueron bautizados en honor a la estanciera que legó las tierras.

Cuando en 1909 fue inaugurada aquella estación del Ferrocarril Central Córdoba -trocha angosta que iba de Buenos Aires a Rosario- nadie dudó en que debía llamarse Villa Lía. Un merecido homenaje a Trinidad Mercedes Lía Rodríguez y Muñoz (Doña Lía), quien al heredar tierras de la antigua estancia de Dominga Castex, las donó para levantar un pueblo y una estación.
El desarrollo urbano de Villa Lía se dio de forma progresiva, por lo que coexisten dos hitos clave en su historia fundacional. Tras la llegada del ferrocarril, Doña Lía Rodríguez de las Carreras junto al productor agrícola y empresario Mariano Ustariz en 1920 promovieron la formación de un pueblo organizado sobre esas tierras. Acordaron la subdivisión, el loteo de parcelas y la donación de terrenos para los espacios públicos como la plaza, la capilla y la escuela. Y el 9 de septiembre de 1931 se llamó oficialmente Villa Lía.
Un pueblo con historia
A diferencia de los pueblos nacidos en la época colonial, Villa Lía -uno de los 39 Pueblos Turísticos de la Provincia de Buenos Aires- se conformó impulsada por la inmigración europea (principalmente italiana, española, irlandesa y vasca) que llegó a la pampa en el siglo XX para dedicarse a la agricultura de cereales.
Hoy, este pueblo de San Antonio de Areco, con 1.200 habitantes, conserva un trazado donde casi la totalidad de sus calles permanecen de tierra o mejorado, flanqueadas por veredas anchas, arboladas y casonas de estilo italiano y colonial edificadas entre las décadas de 1920 y 1930.

