La salida de Ascacibar reaviva tensiones en Estudiantes

NewsITe
La partida de Santiago Ascacibar de Estudiantes de La Plata hacia Boca Juniors no solo significó un movimiento fuerte en el mercado de pases, sino que dejó a la vista una fractura simbólica entre el jugador y la dirigencia del club platense, encabezada por Juan Sebastián Verón.
El mediocampista, presentado como flamante refuerzo del conjunto xeneize, declaró públicamente que “ama a Boca” y reveló que había desestimado ofertas de River Plate. Esas palabras tuvieron un impacto inmediato en La Plata, especialmente porque meses atrás el propio Ascacibar había afirmado que, en el fútbol argentino, solo vestiría la camiseta de Estudiantes.
Verón, presidente del “Pincha” y una de las figuras más influyentes en la historia reciente del club, eligió no pronunciarse de manera directa sobre la transferencia. Sin embargo, envió un mensaje que fue leído como una clara respuesta al jugador. A través de su cuenta de Instagram, publicó una foto junto a Alejandro Sabella acompañada por una frase que encendió el debate entre los hinchas.
“Hablo poco. Soy dueño de mi silencio y esclavo de mis palabras”.
La cita, atribuida históricamente a Sabella, fue interpretada como una alusión al cambio de postura de Ascacibar respecto a su compromiso con Estudiantes. Para buena parte de la parcialidad albirroja, el mensaje evidenció el malestar interno que generó la forma en que se dio el pase al club de la Ribera.
Señales en redes y una relación quebrada
El enojo no solo se percibió en el entorno dirigencial, sino también entre los socios y simpatizantes. En redes sociales, muchos hinchas recordaron las declaraciones anteriores del mediocampista y cuestionaron la coherencia de sus palabras, al tiempo que respaldaron la postura de Verón.
Otro gesto que alimentó la polémica fue detectado por los propios usuarios: el presidente de Estudiantes dejó de seguir a Ascacibar en Instagram una vez confirmada su incorporación a Boca. Si bien se trata de una acción simbólica, se leyó como el cierre de un ciclo y la confirmación de un vínculo deteriorado.
En este contexto, el aspecto económico de la operación quedó relegado a un segundo plano. Lo que más resonó en La Plata fue el peso emocional y simbólico de la partida de un futbolista surgido de las divisiones inferiores, identificado durante años con los colores albirrojos y considerado referente del proyecto deportivo.
La salida de Ascacibar, sumada a sus declaraciones y a la reacción de Verón, reabre el debate sobre la lealtad en el fútbol moderno, el impacto de las palabras de los protagonistas y la tensión permanente entre la pasión de los hinchas y las decisiones profesionales de los jugadores.

