Más de 3.500 muertos y una reconstrucción que desafía a Venezuela

NewsITe
La tragedia que dejaron los terremotos del 24 de junio en el norte de Venezuela sigue revelando su verdadera magnitud. El gobierno elevó a 3.535 la cifra de personas fallecidas y a 16.740 la de heridos, en uno de los desastres naturales más graves de la historia reciente del país caribeño. El número de víctimas fatales creció en casi 200 casos en apenas 24 horas, a medida que avanzan las tareas de búsqueda y rescate entre los escombros.
Según el último parte oficial, 6.462 personas fueron rescatadas con vida y 25.016 pacientes recibieron algún tipo de atención médica por las secuelas físicas y emocionales de los sismos. A la vez, se calcula que 17.854 habitantes quedaron sin vivienda: muchas construcciones colapsaron por completo y otras fueron declaradas inhabitables o continúan bajo evaluación técnica.
Para hacer frente a la emergencia, el Estado venezolano desplegó 29.567 efectivos del Ejército y de fuerzas de seguridad, quienes trabajan articuladamente con 27.930 voluntarios civiles. El plan de contingencia ya distribuyó 9.603 toneladas de alimentos entre 86.794 familias damnificadas, en un intento por sostener las necesidades básicas en medio de un cuadro social delicado y de infraestructura severamente dañada.
Pérdidas económicas millonarias y alerta de organismos de derechos humanos
El impacto económico de la catástrofe también es devastador. El Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea) estimó que las pérdidas y los esfuerzos de reconstrucción podrían rondar los 37.000 millones de dólares, una cifra que equivale a casi el 40% del PBI del país. Se trata de un nivel de daño estructural que condicionará la economía venezolana durante años.
A través de la red social X, la organización advirtió que, en un escenario marcado por una emergencia humanitaria previa, la participación de organismos multilaterales será clave. Mencionó al Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la CAF, entre otros, como actores centrales para definir la planificación y el financiamiento de la reconstrucción sin agravar el endeudamiento ni vulnerar aún más los derechos humanos.
“El papel de las organizaciones multilaterales es vital para la planificación y financiación de la reconstrucción, sin comprometer aún más las obligaciones del Estado en materia de derechos humanos ni generar más deuda que anularía las perspectivas de desarrollo”, advirtió Provea.
Tensión política, llamado a la unidad y apoyo internacional
En el plano político interno, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, buscó enviar un mensaje de contención social. “Aquí no habrá un estallido social: lo que hay es solidaridad profunda de nuestro pueblo”, sostuvo, al remarcar que la respuesta ciudadana frente a la tragedia sentó “unas nuevas bases para la República”. La funcionaria pidió dejar de lado las divisiones en medio del duelo nacional y apuntó contra quienes, según su visión, buscan “planificar estallidos sociales”.
En paralelo, se profundiza la asistencia internacional. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ratificó el respaldo de Washington en el contexto del Día de la Independencia venezolano y subrayó el despliegue de ayuda técnica y humanitaria coordinado por la administración de Donald Trump. Entre las acciones mencionadas, se destaca la activación de equipos de búsqueda y rescate urbanos provenientes de los condados de Fairfax, Los Ángeles, Miami-Dade y la Ciudad de Miami.
La cooperación también se hace visible en el terreno. Desde el 1º de julio, marines estadounidenses trabajan junto a controladores aéreos venezolanos en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, en Maiquetía, estado de La Guaira. De acuerdo con el Comando Sur, aportan apoyo en la gestión de operaciones en la torre de control y en tierra para agilizar el flujo de vuelos humanitarios y de carga.
Según informó el organismo militar a través de X, la asistencia en las operaciones aeroportuarias permitió despejar cuellos de botella logísticos y asegurar que suministros vitales, equipamiento pesado y personal de ayuda lleguen con mayor rapidez a las zonas más afectadas por los terremotos. En un contexto de dolor, destrucción y necesidades urgentes, el desafío para Venezuela será sostener la ayuda, profundizar la coordinación internacional y encarar una reconstrucción que demandará recursos excepcionales y acuerdos políticos amplios.

