Vecinos de Parque Patricios cuestionan la seguridad del complejo

NewsITe
A dos semanas del derrumbe parcial del estacionamiento de una de las torres del complejo habitacional “Estación Buenos Aires”, en Parque Patricios, el retorno de los vecinos al edificio estuvo lejos de significar tranquilidad. Aunque la Justicia porteña levantó la clausura parcial y habilitó el ingreso de los propietarios del Sector 2, muchos residentes denunciaron puertas violentadas, desorden en los departamentos y pérdida de pertenencias.
[prompt_tokens]
El incidente, ocurrido el 3 de marzo, afectó la estructura edilicia y obligó a evacuar a cientos de familias que, desde entonces, permanecen alojadas en hoteles de la Ciudad. La Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N° 31, a cargo de María del Rosario Selvatici, decidió levantar la clausura en las últimas horas, aunque los damnificados aseguran que todavía no hay garantías plenas de seguridad ni respuestas claras sobre lo sucedido y los pasos a seguir.
Al ingresar nuevamente a sus viviendas, varios vecinos se encontraron con un escenario inesperado: puertas forzadas, ambientes revueltos y filtraciones de agua. Las imágenes de los daños comenzaron a circular en redes sociales, donde los habitantes del complejo compartieron su malestar y exigieron explicaciones tanto al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) como a la empresa constructora.
“No fue un regreso. Fue una reconexión de servicios: luz, agua, gas. Al abrir las puertas, muchos vecinos se encontraron con algo más. Puertas violentadas, departamentos inundados, cosas que ya no estaban como las dejamos… Entramos con la esperanza de recuperar algo, y nos encontramos con más pérdidas. Seguimos sin respuestas claras”, expresó uno de los damnificados desde la cuenta de Instagram @derrumbadoseba, que se transformó en un espacio de referencia para los reclamos del barrio.
Reclamos a la Ciudad y dudas sobre la habitabilidad
Otro de los vecinos, también a través de redes sociales, denunció que muchas puertas aparecieron abiertas pese a que las unidades estuvieron clausuradas durante días. En ese contexto, cuestionó la seguridad del predio y deslizó sospechas sobre posibles robos o ingresos indebidos a los departamentos mientras regía la prohibición de acceso.
- Denuncias por puertas violadas y desorden en los departamentos.
- Falta de precisiones sobre quiénes ingresaron a las unidades durante la clausura.
- Preocupación por la estructura del edificio tras el derrumbe del estacionamiento.
- Vecinos aún alojados en hoteles, sin fecha cierta de regreso definitivo.
Ante las críticas, el Gobierno porteño difundió un comunicado en el que detalló las acciones realizadas desde el derrumbe del 3 de marzo. Según explicaron, los servicios de luz, agua y gas fueron restablecidos y se solicitó que hubiera al menos un integrante por departamento para acompañar la reconexión. Sin embargo, para los habitantes del complejo, estas medidas no alcanzan: exigen peritajes independientes, mayor transparencia en los informes técnicos y la presencia de las autoridades en el lugar.
“Esta es la habitabilidad que nos propone el GCBA y COSUD? Quién abrió las puertas? Quiénes son los que nos robaron?”, se preguntó un vecino en redes sociales, reflejando la desconfianza generalizada en el complejo.
Mientras tanto, las familias continúan alojadas en hoteles costeados por el Gobierno de la Ciudad, al menos hasta el miércoles próximo. Pese a la reapertura parcial, muchos no tienen claro cuándo podrán volver a habitar de manera segura sus viviendas ni bajo qué condiciones. El caso reaviva el debate sobre el control de obras públicas y privadas, la calidad constructiva y las responsabilidades del Estado frente a grandes desarrollos urbanos destinados a vivienda social.

