En los últimos cuatro años, las intervenciones pasaron de 113 en 2020 a 1.774 en 2025. Especialistas destacan un cambio cultural y el avance de políticas públicas centradas en la salud sexual masculina.

La cantidad de vasectomías realizadas en la provincia de Buenos Aires alcanzó un récord histórico. En solo cuatro años, los procedimientos aumentaron quince veces, pasando de 113 intervenciones en 2020 a 1.774 en lo que va de 2025, según datos del Ministerio de Salud bonaerense.
El crecimiento evidencia un cambio en las percepciones sobre los métodos anticonceptivos masculinos y refleja el impacto de políticas públicas que promueven la salud sexual y reproductiva de los varones.
El director provincial de Promoción de Masculinidades, Ariel Sánchez, analizó este fenómeno junto a la médica uróloga y cirujana Ana Cepeda Navarro en diálogo con Infobae en Vivo. “Las conversaciones de los varones empiezan a incluir el cuidado y la responsabilidad sobre la propia salud sexual”, sostuvo el funcionario, quien destacó que los estigmas y las dudas históricas están dando paso a un diálogo más abierto.
Sánchez explicó que las políticas públicas dirigidas a varones fueron clave para instalar el tema en la agenda social y para redefinir los roles de género en relación al cuidado anticonceptivo.
Más consultas y menos tabúes
Por su parte, la especialista Ana Cepeda Navarro —integrante de la red internacional World Vasectomy Day y del servicio de Urología del Hospital Cuenca Alta Néstor Kirchner de Cañuelas— describió cómo llegan los pacientes que consultan por vasectomía. “A todos los varones les damos una charla, los orientamos y buscamos esclarecer todo lo vinculado a la decisión de realizarse una vasectomía”, explicó.
Según la profesional, la mayoría de los hombres arriba con la decisión tomada, aunque persisten dudas sobre el dolor, el posoperatorio y la recuperación. “La intervención dura 15 minutos y la molestia es mínima, al punto que duele más colocarse cabello que hacerse una vasectomía actualmente”, precisó.
Cepeda Navarro subrayó que la principal inquietud de los pacientes es la reversibilidad del procedimiento. “La vasectomía es reversible, pero la cirugía de reversión es mucho más compleja y costosa. Cada año que pasa después de la intervención disminuye la probabilidad de éxito. Por eso es fundamental que la decisión sea tomada como definitiva”, advirtió.
La médica destacó el aumento de consultas entre jóvenes menores de 25 años, aunque aclaró que la mayoría de quienes se someten al procedimiento tiene hijos y oscila entre los 35 y 40 años. “Lo importante es la información: que entiendan que es un método definitivo, que la reversión existe pero es más compleja, que hay otras opciones de paternidad pero también más costosas. Si el paciente comprende esto, es libre de decidir”, concluyó.

