Los participantes de una ultramaratón quedaron aislados tras el desborde de un arroyo y el corte de los caminos. Pasaron la noche en una estación de asistencia y fueron trasladados a un lugar seguro durante un operativo de emergencia.

Unos 70 corredores y voluntarios que participaban de la ultramaratón Moab 240 quedaron atrapados en el desierto del estado de Utah, en Estados Unidos, debido a las fuertes lluvias provocadas por los remanentes de la tormenta tropical Rachel. Después de pasar la noche en una estación de asistencia, todos fueron evacuados durante un operativo coordinado por las autoridades locales y los organizadores de la competencia.
El episodio ocurrió el sábado 10 de octubre, cuando las precipitaciones provocaron el desborde de Cottonwood Creek y volvieron intransitables los caminos de la zona. La situación impidió que los participantes pudieran continuar el recorrido y también bloqueó los accesos para los vehículos de rescate.
La emergencia se registró en las inmediaciones del Monumento Nacional Bears Ears, en el sur de Utah, a unos 154 kilómetros del punto de partida de la carrera.
Cómo quedaron atrapados los corredores
La Moab 240 es una competencia de resistencia extrema que recorre aproximadamente 389 kilómetros de desiertos, cañones y montañas. La carrera había comenzado el viernes 9 de octubre y estaba prevista hasta el martes siguiente.
Según informó Infobae, el recorrido atraviesa Cottonwood Creek, un arroyo que se desbordó debido a las intensas lluvias. Quienes ya habían cruzado debieron regresar a la estación de asistencia, mientras que los caminos de acceso quedaron bloqueados.
Ante la imposibilidad de continuar y las condiciones meteorológicas adversas, los participantes tuvieron que permanecer en el lugar durante toda la noche.
La organización Destination Trail había preparado suministros adicionales para afrontar el temporal. Entre ellos había carpas, calefactores, alimentos calientes y agua potable para quienes quedaron aislados.
Además, los responsables de la carrera mantuvieron contacto con los participantes y comunicaron que se encontraban a salvo mientras esperaban que mejoraran las condiciones para concretar el traslado.
Cómo fue el operativo de evacuación
El operativo comenzó durante la mañana del domingo 11 de octubre. Algunos corredores caminaron entre seis y ocho kilómetros hasta un punto de encuentro, donde los esperaba personal de emergencia con vehículos todoterreno.
Desde allí, fueron trasladados en autobuses escolares hasta Moab, la ciudad donde había comenzado la competencia.
El primer colectivo llegó a la estación de asistencia cerca de las 11 de la mañana. Alrededor de las 13, las autoridades del condado de San Juan confirmaron que todas las personas que habían quedado varadas habían sido evacuadas.
La Oficina del Sheriff trabajó junto con los organizadores para coordinar el traslado y garantizar que los participantes pudieran abandonar la zona de manera segura.
La competencia fue cancelada ante el deterioro de las condiciones climáticas. Los organizadores explicaron que habían recibido reportes de estructuras dañadas por el viento, árboles caídos, lluvias intensas y temperaturas bajo cero en distintos sectores del recorrido.
El temporal que afectó al oeste de Estados Unidos
Las precipitaciones fueron consecuencia de los remanentes de la tormenta tropical Rachel, que había tocado tierra en Baja California y avanzó hacia el interior de Estados Unidos.
El sistema provocó lluvias, fuertes ráfagas de viento e inundaciones en distintos sectores del oeste del país. En el área de Utah donde se desarrollaba la carrera, las autoridades meteorológicas registraron ráfagas de hasta 82 kilómetros por hora.
Después de la evacuación, el Servicio Meteorológico Nacional advirtió que los ríos, arroyos y cañones de la región podían experimentar nuevas crecidas, por lo que el riesgo meteorológico continuaba vigente.
Pese a las dificultades que atravesaron durante la noche, no se reportaron heridos ni personas desaparecidas entre los participantes del evento.
La organización lamentó la cancelación de la carrera y reconoció el esfuerzo de quienes se habían preparado durante meses para completar el recorrido. Sin embargo, sostuvo que la seguridad de los corredores y voluntarios debía ser la prioridad ante las condiciones extremas.

