“Hay que paralizar San Nicolás, paralizar todas las obras de construcción”, amenazó el principal dirigente Mario Almirón desde la sede de la Uocra. Se desató a la tarde un violento enfrentamiento entre las dos facciones, que por largas horas tuvo una lluvia de balas de goma por parte del operativo de seguridad. Manifestantes y un policía resultaron heridos; a un agremiado lo atacaron con un arpón. Con una garrafa en su interior, incineraron el gacebo disidente que permanecía desde el 12 de septiembre, cuando comenzó la protesta. “Esto no va a terminar bien”, señaló el secretario “Pitu” Rebuffo.

Carolina Mitriani
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En la crónica de un desborde anunciado, arribando a las 16 horas comenzaron graves enfrentamientos entre los manifestantes de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra), en su seccional San Nicolás. El conflicto se desató cuando uno de ellos exhibió un arma de fuego para amenazar a otro. A causa de esto, dio intervención la policía con un fuerte operativo que minuto a minuto se reforzó con más unidades, disparando balas de goma en cantidad y, en consecuencia, generando heridos en las adyacencias de la sede gremial, ubicada en Urquiza 114.
Los agremiados respondieron arrojando elementos contundentes. En pleno centro nicoleño, a la vista de la población, algunos de ellos se encontraban ingiriendo pastillas y alcohol, siendo visibles las señales de sus consecuencias. Fuentes policiales aseguraron a este medio haber identificado en la gresca a sujetos con antecedentes penales. Uno es integrante de la banda de agresores que incurrió en un robo el pasado mes de julio contra una carnicería ubicada en General Rojo.
Entre el grupo de manifestantes, Maximiliano Gaitán recibió una herida de arma blanca ocasionada por un arpón, por lo que debió ser trasladado hasta el Sanatorio Nuestra Señora del Rosario (UOM) para recibir atención médica. También un efectivo policial fue asistido por el impacto de una bala de goma, que afortunadamente encontró el chaleco antibalas para disminuir las consecuencias.
Con la escalada de tensión y ante la concurrencia de amenazas de muerte entre agremiados, a lo que sumaron amedrentamiento contra un periodista que allí desempeñaba sus tareas para EL NORTE, el cuerpo de Infantería y GAD debieron plegarse al operativo.
Firmes
Desde el lugar de los incidentes, Mario Almirón, el máximo dirigente local de los constructores, manifestó tajante a EL NORTE: “Hay que paralizar San Nicolás, paralizar toda las obras de la construcción. Parar por tiempo indeterminado, que los empresarios empiecen a perder plata. Si le regalan la plata a esta mafia que esta acá en la esquina, no les va preocupar que les hagamos perder semanas enteras de trabajo”. El gremialista no titubeó al decir “nos vamos a ‘cagar’ de hambre, porque perder 15 días de trabajo no es fácil, pero ellos también van a tener problemas financieros”. Acusó que hay “empresas que les bancan la comida, los baños y el agua” a los disidentes que acampan desde comienzos de mes; “a todas esas empresas no les conviene que la Uocra tenga un salario por encima del básico de un 80%”, marcó, apuntando hacia los contratistas de San Nicolás: “Ojo con lo que hacen con los trabajadores constructores y esta comisión, porque nosotros ganamos las elecciones con más de tres mil votos y no se presentó nadie”.
“Ojo con lo que hacen con los trabajadores constructores y esta comisión”. Mario Almirón, secretario general de la Uocra San Nicolás.
Acerca de los encolumnados detrás de Ángel López, alias “el Rata”, se preguntó: “¿Por qué tanto poder? Si nunca fue nada. Somos muy distintos a él. Nosotros no venimos a quemar una seccional para pedir plata a central, arreglar y dejar a los compañeros tirados. Él está acostumbrado a eso, hacer quilombos en todos lados, ir a la Uocra y negociar: ‘Yo me voy pero si vos me das tanto’”. Señaló con firmeza que no se van a dejar “lastimar por esa mafia”, pero tampoco van a atacarlos. “Vamos a defender este lugar, este sector. Ese es el mensaje de Uocra central. Tenemos que defender nuestra casa. Rompieron las puertas, los vidrios… Se arreglarán. Pero les pido, por favor, no quiero más compañeros lastimados por la policía”, dijo frente a la mesa chica de manifestantes.
Ante la posibilidad latente de que este conflicto no cese en el corto plazo, Almirón dijo: “Yo también estoy molesto porque la policía los lastimó a ustedes (representados del oficialismo). Uocra central está molesta. Pero ya con el tiempo se sabrá a qué se debe todo esto”. Expresó que van a “rogar a Dios que ellos no vuelvan a armar otra carpa. Si vuelven a armar otra carpa, se la vamos a quemar de vuelta”.
Juan Manuel “Pitu” Rebuffo, secretario de organización de la Uocra, planteó: “Están todo el día provocando. Viene gente y no la podemos atender. Hoy le pegaron a un compañero y empezaron a tirar piedras contra la oficina. Esto si no lo para alguien, va a terminar mal. Nosotros estamos en nuestro puesto de trabajo, no molestamos a nadie. Y toda esa gente que está en la esquina insulta a las mujeres y a los pibes que pasan. No tenemos armas nosotros. Ellos seguramente deben tener, porque me amenazan a mí y a mi familia. Esto lo permiten; seguramente el intendente; no sé quién tiene que hacer la orden de desalojo. Hasta que no haya un lastimado, que ya lo hubo, esto no va a terminar bien”.
Este medio pudo ingresar a la casa gremial y constatar los múltiples heridos por armas policiales. “Me partieron la cabeza de un cañazo”, señaló uno de ellos, exhibiendo las heridas. “Yo tengo en la espalda, el pecho y el brazo”, mostró un colega constructor. Almirón confirmó: “Tenemos uno en la UOM. Le quisieron cortar la cara, puso la mano y le cortó todo con un arma blanca”, refiriéndose a Gaitán.
Disputa en pie
Desde el 11 de septiembre del corriente año se mantiene un clima de absoluta tensión, con la alerta de que inminentemente iban a ocasionarse los incidentes de las últimas horas, a raíz de un enfrentamiento entre dos facciones sindicales. El acampe continúa en vigor desde entonces, con un fuerte accionar de distintas fuerzas de seguridad como el GAD e Infantería, atendiendo a la peligrosidad que reviste la interna.
La facción oficialista del gremio incorporó día a día un nutrido número de manifestantes provenientes de otras seccionales, en apoyo al dirigente Mario Almirón, cuya renuncia es exigida por el grupo disidente que desde el pasado 12 de septiembre viene solicitando con la medida de permanencia en el lugar que la conducción nacional de la organización constructora intervenga la seccional y convoque a una elección de nuevas autoridades.




