La pareja se encuentra ahora en El Calafate. “Los próximos planes son finalizar la primera etapa del viaje, que es llegar a Ushuaia. Ya en la ciudad más austral, la idea es empezar a subir hacia el norte”, adelantaron. En otro orden, anticiparon que les gustaría presentar su libro a mitad de año, en el que cuentan las experiencias vividas. También quieren empezar a subir contenido a YouTube y seguir pedaleando por el mundo.
Rocío Vega
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El 16 de enero pasado, María Inés Brambilla y José Cirigliano cumplieron un año de travesía en bicicleta. Ya llevan recorridos 10.000 kilómetros y nueve provincias (Buenos Aires, Río Negro, Neuquén, Mendoza, San Luis, Córdoba, La Pampa, Chubut y Santa Cruz), desde que partieron de San Nicolás.
EL NORTE los había contactado al poco tiempo de partir de nuestra ciudad, y ahora actualizan la experiencia acumulada en estos 12 meses. Ella es profesora de Biología, nació en Concordia (Entre Ríos) pero se considera nicoleña. José Cirigliano nació y vivió en San Nicolás y estudió cuatro años Medicina.
Maru –como le dicen– ahorró un poco de dinero en 2019 y se mentalizó en que iba a ser su último año en la ciudad. Viajó sola desde Ushuaia hasta Bariloche. La pandemia hizo que tuviera que frenar su viaje y volvió a San Nicolás. Acá se conocieron con José, y se enamoraron. Cada uno tenía su proyecto individual, lo venían gestando de manera separada pero terminaron viajando juntos. Por su parte, José se dio cuenta de que seguía mandatos y que lo que venía haciendo no lo apasionaba. No comenzó el quinto año de Medicina y viajó de mochilero con un amigo, por Mendoza y San Luis. Volvió a San Nicolás por un compromiso laboral en una estación de servicio con la idea de trabajar uno o dos años, para juntar lo que necesitaba para seguir conociendo otros lugares. Allí apareció Maru en su vida y unieron el proyecto de vivir sin ataduras y viajar.
El comienzo
La pareja arrancó el viaje el 16 de enero de 2021 en el balneario Reta, al sur de Buenos Aires. “Disfrutamos de todo momento. Nunca sabemos dónde vamos a dormir cada noche. A veces hay tramos en los que nos quedamos una noche o varias. Nunca vamos a hosterías o cabañas, sino la buena onda de la gente o llegamos por el contacto de otro ciclista. Lo que sigue lo vamos descubriendo día a día”, contaban en abril pasado, a pocos meses de comenzar juntos la travesía en bicicleta.
Rumbo a Ushuaia
Ahora, en un nuevo contacto con EL NORTE y desde El Calafate, José adelantó: “Los próximos planes son finalizar la primera etapa del viaje que es llegar a Ushuaia, fin del mundo.
Ya en la ciudad más austral, la idea es empezar a subir hacia el norte”.
Maru sumó: “Este último mes fue pedalear la estepa patagónica en Chubut y Santa Cruz. Para nosotros fue un desafío enorme, con distancias largas, paisaje desértico, viento, falta de disponibilidad de agua y de pueblos en el medio. Requirió mayor logística y organización, pero pudimos llegar y fue una satisfacción enorme. Sabemos que lo que sigue de acá a Ushuaia será otro desafío y es lo que nos va motivando: las nuevas aventuras. Cuando estemos subiendo por la Ruta 3 la idea es seguir pedaleando en 2022 el resto de nuestro país, recorrer las 23 provincias. Y cuando estén más flexibles las fronteras, continuar pedaleando toda América, y en algún momento, seguir”.
Libro y YouTube
En otro orden, anticiparon que les gustaría presentar su libro a mitad de año, en el que contarán las experiencias vividas hasta llegar a Ushuaia. “Lo estamos escribiendo. También queremos hacer el paso de plataforma y saltarnos a YouTube para empezar a subir contenido ahí”, señalaron.
“Nos gusta la idea de compartir el sentimiento de que cualquier sueño, proyecto, idea que se tenga dando vueltas, que se posterga, creyendo que somos eternos y que nos sobra el tiempo y la vida para hacerlo, hay que pensar que el mejor momento es ahora, el presente. El viaje nos refuerza la convicción de valorar nuestro tiempo, nuestra salud, nuestro cuerpo”, propuso Maru y concluyó José: “Hay que tener muy en claro que las decisiones conllevan sacrificio y que si uno tiene el deseo de hacer algo, las oportunidades se las tiene que generar uno. Es un trabajo de todos los días. Hacemos lo que amamos, tampoco fue fácil. En una semana vivimos muchas cosas, al mismo tiempo que el año se nos pasó muy rápido. Al estar haciendo lo que amamos, un año equivale a diez de la vida convencional. Eso es impagable. No volveríamos a lo de antes después de haber experimentado esto”.
Se puede conocer más de esta historia en Facebook como “Soñando en bicicleta” e Instagram: @sonyandoenbicicleta.




