Una nevada histórica duplicó la cobertura de la Cordillera de los Andes y anticipa un fuerte deshielo

La nieve superó los 10.000 kilómetros cuadrados durante agosto en la ladera occidental de la Cordillera de los Andes, según un relevamiento del CEAZA. El fenómeno también podría favorecer a San Juan y Mendoza durante el próximo ciclo de deshielo.

Cordillera de los Andes

La Cordillera de los Andes acumuló durante agosto una cobertura de nieve excepcional, con más de 10.000 kilómetros cuadrados sobre su ladera occidental, en la Región de Coquimbo. El registro duplicó la media histórica reciente y abre un escenario favorable para la disponibilidad de agua durante el ciclo 2026-2027.

El Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), de Chile, detectó el fenómeno mediante el procesamiento de información del sensor satelital MODIS. Sin embargo, los especialistas marcaron una diferencia clave: una mayor superficie cubierta de nieve no permite determinar, por sí sola, cuánta agua quedará disponible durante el deshielo.

– Publicidad –

“La cobertura representa la superficie cubierta de nieve, pero no permite saber su altura o densidad. Por eso, el concepto clave para evaluar la reserva real de agua en cordillera es el agua equivalente”, explicó Cristian Orrego, coordinador del Área Meteorológica del CEAZA.

El deshielo ya comenzó y se acelerará con la llegada del calor

El aumento de las temperaturas comenzó a transformar parte de esa acumulación durante las últimas semanas. En la vertiente chilena, el ascenso progresivo de la isoterma cero durante agosto y las temperaturas más elevadas de septiembre ya pusieron en marcha el derretimiento.

Además, los modelos meteorológicos locales anticipan una aceleración del proceso hacia finales de septiembre. Para entonces, cerca de la mitad del equivalente acumulado en la montaña podría haberse convertido en agua líquida.

Así, el importante volumen de nieve podría traducirse en un fuerte aporte a los cursos de agua durante los meses cálidos. Las proyecciones anticipan un derrame estival que podría ubicarse entre los más importantes de la última década.

San Juan y Mendoza, entre las zonas que podrían beneficiarse

El fenómeno no queda limitado al territorio chileno. Las nevadas sobre la Cordillera también impactan sobre su vertiente oriental. Allí, San Juan y las zonas cordilleranas de Mendoza aparecen entre las áreas que podrían recibir mayores aportes durante el próximo deshielo.

En San Juan, la escorrentía podría alimentar especialmente las cuencas de los ríos San Juan y Jáchal. Ese aporte resulta relevante para el abastecimiento de agua destinada al consumo humano, la agricultura y diferentes actividades productivas después de varios años de restricciones hídricas.

Mientras tanto, la magnitud de las nevadas también dejó consecuencias sobre los caminos de montaña. Los desprendimientos de nieve, hielo y rocas obligaron a desplegar equipos de Vialidad Nacional para evaluar el riesgo de avalanchas y realizar tareas de despeje antes de la apertura estival de las rutas cordilleranas.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -