Una cadena de panaderías pidió la quiebra y más de 150 empleados quedaron sin trabajo

La empresa Pandanés, que contaba con alrededor de 20 panaderías en el AMBA, comunicó durante la madrugada que dejará de operar y solicitará su quiebra. Los empleados denunciaron que encontraron los locales cerrados, con las cerraduras cambiadas y sus pertenencias todavía en el interior.

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La cadena de panaderías Pandanés dejó de operar este viernes y más de 150 trabajadores fueron informados de sus despidos mediante un mensaje de WhatsApp enviado durante la madrugada. La empresa comunicó a su personal que atraviesa una situación económica que le impide continuar funcionando y que solicitará formalmente su quiebra.

El cierre alcanzó a una firma que llegó a contar con una veintena de locales distribuidos en distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires. Mientras los empleados recibieron la comunicación sobre el final de las operaciones, en las sucursales aparecieron carteles con la inscripción “cerrado por reformas”, sin referencias públicas al pedido de quiebra anunciado internamente.

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Los trabajadores señalaron que el mensaje llegó cerca de las 4.00 y que los repartidores tampoco pudieron ingresar a la planta para realizar sus recorridos. Según relataron empleados de la compañía, también existirían deudas pendientes con quienes se encargaban de la distribución.

Cerraduras cambiadas y pertenencias dentro de los locales

Parte del personal se concentró frente a una de las sucursales ubicadas en la zona de Recoleta. Allí, trabajadores denunciaron que las cerraduras habían sido reemplazadas y que no podían retirar los objetos personales que habían quedado dentro de los establecimientos.

“Nos cambiaron la cerradura, nuestras cosas están adentro”, indicaron en uno de los carteles exhibidos durante el reclamo. Una de las empleadas explicó que había dejado ropa y otros elementos de uso cotidiano dentro del comercio y que no había recibido indicaciones sobre cuándo podría recuperarlos.

Otra trabajadora, con cuatro años de antigüedad, contó que incluso había llevado un microondas al establecimiento para utilizarlo durante sus jornadas laborales. Al consultar a un contacto jerárquico de la empresa sobre la devolución de esas pertenencias, aseguró que le respondieron que la situación quedaría en manos del sindicato de panaderos.

Los problemas económicos de Pandanés, según los testimonios de sus empleados, habían comenzado bastante antes del cierre. Una encargada aseguró que desde 2023 percibía su salario en cuotas, aunque hasta meses anteriores recibían fechas estimativas para completar los pagos.

Las dificultades se profundizaron durante las últimas semanas. El viernes anterior habían cerrado sucursales ubicadas en Villa Devoto y Villa Crespo, mientras que esta semana el cierre terminó extendiéndose al resto de los establecimientos.

El mensaje que recibieron los trabajadores durante la madrugada

La empresa comunicó su decisión a las 3.56 de este viernes mediante un extenso mensaje enviado al personal. Allí sostuvo que había buscado diferentes alternativas para continuar funcionando, pero que no había encontrado una salida para sostener las operaciones.

“Pandanés viene atravesando una situación económica muy compleja. En este último tiempo estuvimos buscando distintas alternativas para poder continuar, pero, lamentablemente, no encontramos una solución que nos permita seguir adelante”, señaló la comunicación.

En el mismo texto, la compañía informó que se había quedado sin los fondos necesarios para continuar con la actividad y afrontar sus obligaciones. También indicó que la intención había sido preservar los puestos laborales hasta último momento.

“Nuestra intención siempre fue mantener Pandanés en funcionamiento y preservar las fuentes de trabajo. Hasta último momento seguimos buscando una salida, pero lamentablemente no encontramos una solución viable. Por este motivo, a partir de hoy Pandanés deja de operar y se solicitará la quiebra de la empresa”, informó.

Más de 150 empleados dejaron de trabajar desde este viernes

La comunicación estableció que los trabajadores ya no debían concurrir a sus puestos desde este viernes 2 de octubre. La empresa vinculó la decisión directamente con el cierre de las operaciones y el inicio del proceso para solicitar la quiebra.

“Debido al pedido de quiebra y al cierre de la empresa, a partir de hoy, 2 de octubre, no deberán presentarse a trabajar”, señaló el mensaje enviado durante la madrugada.

La compañía también reconoció la incertidumbre generada respecto de los pagos pendientes y explicó a sus empleados que, con la presentación del pedido de quiebra, comenzará un proceso judicial. Mientras tanto, los trabajadores afectados reclaman respuestas sobre las obligaciones salariales y la posibilidad de recuperar las pertenencias que quedaron dentro de las sucursales cerradas.

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