Los restos tienen más de 75.000 años y aparecieron en una cueva del Kurdistán iraquí. Los investigadores identificaron una perforación en el omóplato que podría constituir la evidencia más antigua de una muerte por el impacto de una lanza de madera.

Un equipo de arqueólogos identificó un misterioso agujero en el esqueleto de un neandertal que murió hace más de 75.000 años en la cueva de Shanidar, en el Kurdistán iraquí. Según el estudio publicado en Scientific Reports, una lanza de madera habría causado la lesión, aunque los especialistas no pueden determinar si ocurrió durante un ataque intencional o un accidente de caza.
Los investigadores encontraron los restos bajo casi ocho metros de rocas y sedimentos. El individuo, un adulto de aproximadamente 45 años, presentaba una perforación circular de 1,5 centímetros de diámetro en el omóplato izquierdo y tres fracturas que se extendían desde el orificio.
La forma del agujero y los daños en el hueso sugieren que el arma ingresó por el frente del cuerpo. Según la reconstrucción de los científicos, habría atravesado el pecho y perforado un pulmón antes de alcanzar el omóplato, con la posibilidad de haber seccionado arterias durante su recorrido.
Los autores consideran que esa lesión fue casi con seguridad mortal. De confirmarse la interpretación, el hallazgo podría representar la evidencia más antigua de un antepasado humano que perdió la vida por el impacto de una lanza de madera.
“Creo que eso no es algo que se haga accidentalmente”, declaró a The Guardian Emma Pomeroy, antropóloga biológica de la Universidad de Cambridge. La investigadora sostuvo que la posición de la herida y la fuerza necesaria para producirla apuntan a un golpe dirigido hacia el corazón.
Sin embargo, el equipo mantiene abierta la posibilidad de un accidente durante una cacería. Chris Hunt, profesor emérito de la Universidad John Moores de Liverpool y coautor del estudio, explicó que los neandertales de la región cazaban cabras montesas y probablemente empleaban lanzas de madera similares a las jabalinas modernas.
Una lesión dental anterior y varios cuerpos en el mismo sector
El análisis del esqueleto también permitió identificar una grave lesión dental previa. El individuo tenía un incisivo inferior partido verticalmente y otros dientes desplazados, signos de un traumatismo al que logró sobrevivir.
La acumulación de sarro sobre la pieza fracturada indica que vivió al menos un año después de aquella lesión. Los investigadores señalan que posiblemente atravesó ese período con fuertes dolores y necesitó asistencia.
Además, el equipo identificó al menos cinco neandertales cuyos cuerpos habían depositado en el mismo sector de la cueva durante años o décadas. En algunos casos, colocaron los restos sobre otros que todavía estaban en descomposición.
Esta disposición resulta poco habitual en el registro arqueológico neandertal. Según Pomeroy, la reiteración de esa práctica sugiere algún tipo de comportamiento significativo relacionado con los muertos.

