Un jurado popular absolvió a Marisel “Pili” Solís, acusada de apuñalar a su pareja tras consumir cucumelos

DROGAS Y MUERTE EN SAN PEDRO

En la cuarta jornada del juicio –tercera de debate propiamente dicho–, un jurado integrado por vecinos reunidos en el TOC N° 2 declaró no culpable a Marisel Solís. La mujer estaba acusada de producir las puñaladas que terminaron con la vida del joven uruguayo Marcel González. El hecho ocurrió en 2024 en una finca rural de San Pedro. La acusación no alcanzó la unanimidad requerida para desvirtuar el principio de inocencia.

De la redacción de EL NORTE 
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Marisel “Pili” Solís, la mujer acusada de asesinar con múltiples puñaladas a su pareja Marcel Xavier González, fue absuelta por un jurado popular. El juicio, realizado en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2, concluyó esta tarde tras cuatro jornadas (la primera de selección del jurado y las otras tres de debate propiamente dicho).

En la última etapa declararon los testigos de la defensa. Eran peritos médicos que depusieron sobre los resultados de los análisis toxicológicos –los cuales no hallaron restos de psilocibina (sustancia alucinógena proveniente del hongo conocido como cucumelo) ni en la víctima ni en la imputada– y un médico legista que se refirió largamente al carácter de las 32 lesiones que presentaba el cuerpo de Marcel y que, según argumentó, eran autoprovocadas.

Acerca de los hechos llevados a juicio, personas vinculadas a la investigación aseguraron que se trató de un caso atípico, complejo, de difícil lectura, rodeado de extrañas circunstancias en el que muchos puntos quedaron a oscuras y dificultaron el esclarecimiento. Las pruebas presentadas no alcanzaron para desvirtuar el principio de inocencia de la acusada, quien fue declarada no culpable del homicidio agravado del joven uruguayo hallado muerto en 2024 en una finca rural de San Pedro.

La mujer mantuvo el silencio durante todo el desarrollo del debate y solo sobre el final, luego de los alegatos de la acusación y la defensa, pidió la palabra. Se esperaba un relato que arrojara luz sobre los hechos, pero ante la pregunta del juez acerca de si lo suyo era una simple manifestación o una declaración (lo que podía habilitar preguntas), limitó sus dichos. Refirió, entre otras cosas, que tenía cuatro hijos y que una hija suya era menor de edad. En un relato poco claro, manifestó que consumía cannabis desde hacía cuatro años tras una depresión y que Marcel era un consumidor que había buscado recuperarse con una terapia naturista. Señaló que su pareja había consumido cocaína, éxtasis y LSD, y que no era una persona suicida, sino que quería sanarse, pero que había tenido “un brote”; luego, reafirmó su inocencia ante el jurado.

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La acusación

Los hechos ocurridos ese 9 de junio de 2024 en la finca Sonho verde no fueron dilucidados en su totalidad durante el juicio. No hubo hilaridad suficiente en los relatos que le permitieran al jurado reconstruir los minutos previos a la muerte de Marcel. Hay una ventana oscura entre el tiempo en el que sucedió la tragedia y la llegada del personal médico y de la policía, por lo que no se logró un total esclarecimiento.

Las circunstancias acerca de la muerte, acontecida en 2024, estuvieron desde el principio rodeada de misterio. Xavier González había sido hallado por Marisel Solís con múltiples cortes en su cuerpo. La mujer llamó primero a un hombre que le trabajaba el campo y juntos fueron hasta un hospital ubicado a varios kilómetros en busca de una ambulancia. Cuando llegaron el médico y la policía, según los testimonios, el cuerpo llevaba horas desde su muerte.

La causa llegó al juicio bajo la órbita de la fiscalía de Baradero, pero el primer tramo de la instrucción estuvo a cargo de la UFI N° 7 de San Pedro. Las primeras pericias indicaban que las lesiones que presentaba el cuerpo habían sido autoinfligidas. Posteriores medidas de prueba pedidas por la familia de la víctima pusieron en duda estos resultados y concluyeron que las heridas no habían sido autoprovocadas y que no había en ninguno de los miembros de la pareja restos de psilocibina. Estas afirmaciones fueron largamente controvertidas durante el juicio.

Se supo que al momento de la muerte Marcel González y Marisel Solís eran pareja y que se habían conocido en Colonia (Uruguay) en enero de 2024 en un encuentro de “ayahuasqueros”, un ritual de consumo de ayahuasca.

Solís se encontraba detenida con prisión preventiva desde diciembre de 2024 en la Unidad Penal N° 3. Tras la absolución dictada por el jurado popular, el juez Alejandro López ordenó la inmediata libertad de Marisel “Pili” Solís.

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