Un conductor se salvó de milagro luego de que enormes rocas cayeran sobre su camioneta en Mendoza

El operativo para despejar la calzada se extendió durante casi siete horas.

Así quedó la ruta.

Un conductor chileno se salvó de milagro este miércoles luego de que un derrumbe provocara la caída de enormes rocas sobre su camioneta en la Ruta Nacional 7, en Mendoza. Las piedras impactaron directamente contra el capot de una Toyota Hilux, pero no alcanzaron el habitáculo y el hombre resultó ileso. El desprendimiento obligó a interrumpir la circulación y desplegar un operativo para despejar la calzada.

El episodio ocurrió cerca de las 10, a la altura del kilómetro 1.112 de la Ruta 7, entre las localidades de Uspallata y Potrerillos, en el noroeste mendocino. En ese sector, próximo al puesto fijo Los Árboles de Gendarmería Nacional, varias rocas de gran tamaño se desprendieron de las laderas de los cerros y cayeron sobre el camino.

En ese momento, una Toyota Hilux circulaba por la zona y recibió el impacto de algunas de las piedras. El conductor, de nacionalidad chilena, logró salir ileso porque las rocas golpearon el sector delantero del vehículo sin alcanzar el espacio que ocupaba.

Tras el derrumbe, el propio automovilista llamó al 911 para solicitar asistencia. Personal de Gendarmería Nacional acudió al lugar y comenzó a intervenir ante la presencia de enormes piedras que bloqueaban la ruta.

Un operativo para evitar nuevos derrumbes

El desprendimiento no solo provocó daños en la camioneta, sino que también dejó grandes rocas sobre la calzada y generó riesgos para los vehículos que circulaban por el corredor de montaña. Ante la posibilidad de nuevos desprendimientos, las autoridades desplegaron un operativo para asegurar el sector.

Efectivos de la Patrulla de Rescate escalaron la ladera de la montaña e identificaron varias rocas de distintos tamaños que presentaban riesgo inminente de caída. Los rescatistas realizaron maniobras para provocar su desprendimiento de manera controlada y evitar que cayeran inesperadamente sobre la ruta.

Mientras avanzaban esas tareas, las autoridades coordinaron la apertura de un carril provisorio para permitir la salida de los vehículos que habían quedado varados. La medida permitió comenzar a descongestionar la zona mientras continuaban los trabajos de despeje.

Por su parte, la concesionaria Caminos del Aconcagua intervino con una máquina retroexcavadora para abrir una brecha entre las piedras. Esa tarea permitió posteriormente el ingreso de maquinaria pesada, que se encargó de retirar las rocas de mayor tamaño que obstruían la calzada.

La Ruta 7 quedó despejada después de casi siete horas

Los trabajos para retirar las piedras y restablecer la circulación finalizaron poco antes de las 17, casi siete horas después del desprendimiento. Una vez que los equipos lograron despejar el camino, las autoridades comenzaron a normalizar el tránsito en el sector afectado.

Posteriormente, liberaron los retenes que habían establecido en distintos puntos de la Ruta 7, entre ellos Uspallata, Potrerillos y la zona de la destilería de Luján de Cuyo. De esta manera, los vehículos que permanecían detenidos pudieron continuar sus recorridos.

A pesar de la finalización del operativo, las autoridades recomendaron circular con precaución por el sector donde ocurrió el derrumbe.

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