El velatorio íntimo comenzó este miércoles en una casa funeraria de Alta Córdoba. La Policía montó un vallado para preservar la privacidad de la familia y evitar el ingreso de personas ajenas, cámaras y periodistas.

Familiares y amigos de Agostina Vega, la adolescente asesinada en Córdoba, comenzaron a despedirla ayer miércoles por la tarde en una casa funeraria del barrio Alta Córdoba. El velatorio se realiza bajo un importante operativo policial destinado a preservar la privacidad del entorno familiar.
La ceremonia íntima comenzó a las 18 y está prevista hasta las 10 de este jueves. Según la información difundida, el cortejo fúnebre comenzaría alrededor de las 11.
De acuerdo con lo informado por el medio cordobés El Doce, la Justicia entregó el cuerpo de la adolescente a su familia durante la mañana del miércoles, luego de realizarse la autopsia en la Morgue Judicial de barrio Pueyrredón.
La organización del velatorio quedó definida después de diferencias entre los progenitores de Agostina. Gabriel Vega, padre de la adolescente, había pedido que la despedida se realizara durante la tarde del miércoles, mientras que la familia materna solicitó la entrega del cuerpo el jueves para poder participar de la marcha de Ni Una Menos.
Finalmente, ambas partes acordaron realizar la despedida en una casa funeraria cercana al domicilio de Melisa Heredia, madre de Agostina. El horario amplio permitió que integrantes de las dos familias pudieran participar.
Un operativo para preservar la intimidad de la familia
La Policía cordobesa instaló un vallado a unos 50 metros de la funeraria. Solo se permitió el ingreso de personas pertenecientes al entorno de las familias.
Las autoridades no habilitaron el paso de personas ajenas, cámaras ni periodistas. La medida buscó resguardar la privacidad del momento y evitar la exposición pública de los allegados a la adolescente.
Miguel y Elizabeth Heredia, abuelos maternos de Agostina, encabezaron este miércoles la multitudinaria marcha de Ni Una Menos en el centro de Córdoba. Luego se trasladaron al lugar donde se desarrolla el velatorio.
La madre de la adolescente, Melisa Heredia, también tenía previsto concurrir a la despedida, pese a que atraviesa un delicado estado de salud. La mujer fue internada el sábado, antes de que se encontrara el cuerpo de Agostina, por un cuadro de deshidratación que derivó en fallas renales. Además, permanece con acompañamiento psiquiátrico.
En diálogo con la prensa, Carlos Nayi, abogado de los abuelos, confirmó la voluntad de la madre de asistir al velatorio. “La mamá quiere asistir al velatorio. A medida que disminuye la sedación lo expresó de manera vehemente. Será acompañada y, en la medida en que pueda permanecer algún tiempo, regresará luego al hospital”, precisó el letrado.
La investigación avanza con nuevos allanamientos
Agostina Vega desapareció el sábado 23 de mayo y sus restos fueron hallados una semana después en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra. La causa tiene como único detenido e imputado a Claudio Barrelier, de 33 años.
Según la investigación judicial, la adolescente habría sido asesinada en una vivienda ubicada en Juan del Campillo al 878, en barrio Cofico. Este miércoles, por orden del fiscal Raúl Garzón, se realizó un nuevo allanamiento en ese domicilio.
Durante el procedimiento, los peritos llevaron adelante pruebas acústicas para determinar si las personas que estaban en la casa pudieron escuchar algo. También trabajaron en el baño en busca de posible material genético.
Entrada la tarde, una camioneta del Ministerio Público Fiscal se retiró del lugar con bolsas y un colchón que serán sometidos a pericias complementarias. Entre las diligencias, los investigadores también analizaron el grosor de las paredes para evaluar el grado de aislamiento de las habitaciones.
La Justicia intenta establecer si Barrelier actuó solo o si hubo personas que encubrieron lo ocurrido. En ese marco, también se realizaron allanamientos adicionales en un lavadero del barrio Los Pinos, donde estuvo el Ford Ka que habría usado el imputado para trasladar el cuerpo, y en Wachitas, el bar donde trabaja Soledad, la mujer que mantuvo una relación con el acusado.

