Un informe de la entidad señala que más del 80% de los tributos locales no tienen contraprestación y afectan la competitividad de los productos argentinos.

Las empresas industriales argentinas pagan en promedio 7,4 tasas municipales, según un relevamiento de la Unión Industrial Argentina (UIA). El estudio advierte que en cada municipio se abonan 1,4 tasas en promedio y que la mayoría carece de contraprestación directa.
El informe identifica como principales problemas la doble imposición, la falta de proporcionalidad y la ausencia de servicios individuales a cambio de los tributos. Además, resalta que la presión fiscal en el país es una de las más altas del mundo sobre el sector formal de la economía.
Un impacto directo en la competitividad
Martín Rappallini, presidente de la UIA, señaló que “las tasas municipales son un capítulo importante de la carga fiscal que afecta a la producción transable y alcanza al sector formal de la economía argentina, con un impacto directo en la competitividad de los productos argentinos”.
De acuerdo con el estudio, más del 81% de las tasas relevadas no tienen contraprestación. Al comparar a la Argentina con 30 países —miembros de la OCDE y otros—, el informe advierte que es el único caso donde la carga de las tasas municipales resulta tan gravosa como la de los impuestos provinciales.
Seguridad e Higiene y doble imposición
El relevamiento muestra que 1 de cada 3 tasas corresponde a Seguridad e Higiene (TISH). Ese tributo llega a representar el 1,8% del precio final de productos como alimentos.
En el 35% de los casos, las empresas enfrentan doble imposición, principalmente vinculada con Ingresos Brutos. De esta manera, se abonan varios impuestos sobre la misma base imponible.
Las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Jujuy, Entre Ríos y Misiones son las jurisdicciones con mayor cantidad de tasas municipales promedio.
La necesidad de un consenso fiscal
Rappallini advirtió que “la industria no tiene rueditas”, en referencia a que las plantas no pueden trasladarse frente a la suba de costos, aunque sí influye en la decisión sobre dónde realizar nuevas inversiones.
Por su parte, Carlos Abeledo, presidente del Departamento de Política Tributaria de la UIA, sostuvo que “es fundamental impulsar un consenso fiscal que incluya a los tres niveles de gobierno, con una autoridad de aplicación clara y precisa y con premios y castigos para cumplidores y no cumplidores de lo establecido en el consenso”.
El informe de la UIA vuelve a poner en debate la presión impositiva local y su efecto en la competitividad de la industria argentina en un contexto de caída de la actividad.

