Tensión entre Estados Unidos e Irán por la última propuesta de paz

NewsITe
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a endurecer su postura frente a Irán al manifestar que no está conforme con la última propuesta enviada por Teherán para poner fin a la guerra que ya supera los dos meses de hostilidades. Según trascendió a través de funcionarios paquistaníes, la respuesta iraní llegó a Washington mediante mediadores de Pakistán y buscaba encauzar una salida diplomática al conflicto.
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De acuerdo con esas fuentes, el documento revisado por Irán incluía la intención de posponer cualquier discusión sobre el programa nuclear, un punto considerado inaceptable por la Casa Blanca. Trump insiste en que cualquier acuerdo debe contemplar garantías claras de que Teherán no desarrollará armas nucleares, una línea roja que su administración mantiene desde el inicio de las tensiones.
“Quieren llegar a un acuerdo, pero yo no estoy satisfecho con ello”, sostuvo el mandatario ante periodistas en el Jardín Sur de la Casa Blanca, declaraciones que fueron retomadas por las cadenas CNN y CBS News. Sin entrar en detalles sobre qué partes del texto iraní rechaza, el presidente dejó entrever que duda de la voluntad real del liderazgo de ese país para cerrar un entendimiento duradero.
Trump describió una “tremenda discordia” dentro de la cúpula iraní y habló de un liderazgo fragmentado en “dos o tres grupos, quizás cuatro”. Según su visión, esa dispersión interna complica la posibilidad de que Teherán se siente a la mesa con una posición unificada, aun cuando –remarcó– todos los sectores dicen aspirar a un acuerdo.
Presión militar y debate sobre los poderes de guerra
En su contacto con la prensa, el presidente norteamericano expuso con crudeza cuáles son, a su juicio, las alternativas frente a Irán: una operación militar a gran escala o la búsqueda de una salida diplomática. “¿Queremos ir y simplemente hacerlos pedazos y acabar con ellos para siempre? ¿O queremos intentar llegar a un acuerdo? Esas son las opciones”, afirmó tras recibir un informe del Comando Central de Estados Unidos sobre los distintos escenarios militares.
Si bien reconoció que el Pentágono dispone de capacidad para reanudar ataques con gran intensidad, Trump señaló que, “desde un punto de vista humano”, preferiría evitar una nueva escalada bélica. De todos modos, dejó abierta la puerta a un uso más amplio de la fuerza si las negociaciones no avanzan en los términos exigidos por Washington.
En paralelo, el mandatario calificó como “totalmente inconstitucional” la legislación que limita el uso de la fuerza militar sin autorización del Congreso, en referencia a la Resolución sobre los Poderes de Guerra de 1973. Esa norma obliga al presidente a obtener una declaración del Legislativo para extender operaciones militares más allá de los 60 días, plazo que, según varios legisladores, ya se habría cumplido desde el inicio de las hostilidades.
“Siempre estamos en contacto con el Congreso, pero nadie lo ha solicitado nunca antes”, señaló Trump, al reafirmar que no considera necesario un aval legislativo específico para mantener o ampliar la acción militar contra Irán.
Mientras la Casa Blanca mantiene su presión sobre Teherán y cuestiona los límites legales fijados hace medio siglo para el uso de la fuerza, el escenario internacional sigue marcado por la incertidumbre. La combinación de negociaciones frágiles y amenazas de una posible escalada militar mantiene en vilo a las principales capitales del mundo, que observan con preocupación la deriva del conflicto en Medio Oriente.

