Trump descarta temor a un nuevo juicio político demócrata

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que no le preocupa “ni un poquito” la posibilidad de que el Partido Demócrata impulse un nuevo proceso de destitución en su contra, tras la dura derrota que sufrió el oficialismo republicano en las recientes elecciones de medio término. Desde la Casa Blanca, el mandatario sostuvo que un eventual impeachment “destruiría al Partido Demócrata” y lo atribuyó, una vez más, al éxito de su gestión.
“Nuestro país tiene más éxito ahora que en cualquier otro momento de su historia”, afirmó Trump ante periodistas reunidos en el salón de baile de la residencia presidencial, según consignó la cadena CNN y recogió la agencia Noticias Argentinas. Las palabras del presidente llegan en un clima político recargado, luego de que los demócratas se quedaran con el control de ambas cámaras del Congreso y consolidaran una mayoría que les otorga amplias facultades de control político.
La posibilidad de un nuevo juicio político se instala sobre los antecedentes inmediatos: durante su primera presidencia, Trump enfrentó un proceso de impeachment en 2019, acusado de abuso de poder y obstrucción del Congreso. Aquella avanzada fue frenada en febrero de 2020, cuando el Senado —entonces con mayoría republicana— lo absolvió de todos los cargos, permitiéndole completar su mandato.
La postura demócrata y el rol de Hakeem Jeffries
Pese a las especulaciones sobre un avance parlamentario, el líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, buscó bajar el tono y aclaró que un nuevo juicio político contra Trump no figura entre las prioridades centrales de su bancada. En declaraciones a CNN, indicó que “ni un solo miembro” del bloque demócrata en la Cámara habló con él sobre impulsar formalmente un impeachment.
Jeffries remarcó que el foco de trabajo estará puesto en temas de gestión cotidiana y supervisión institucional: “Nos hemos centrado incansablemente en la asequibilidad y en la rendición de cuentas, ya que la Cámara de Representantes es una rama del gobierno independiente”, enfatizó. Y agregó que los legisladores demócratas no trabajan “para Donald Trump, ni para J. D. Vance, ni para la Corte Suprema”, sino “para el pueblo estadounidense”.
La guerra con Irán y el costo político para los republicanos
En paralelo al debate sobre el futuro político inmediato, la derrota republicana abrió un fuerte pase de facturas interno. El vicepresidente J. D. Vance apuntó directamente a la guerra con Irán como una de las causas centrales del revés electoral, al considerar que el conflicto tuvo impacto en el bolsillo de los estadounidenses, en especial por el aumento del precio de la gasolina.
Trump avaló en buena medida ese diagnóstico, aunque defendió la decisión estratégica. “Creo que es, en gran medida, cierto, porque a corto plazo provocó un ligero aumento en el precio de la gasolina”, admitió. Sin embargo, sostuvo que volvería a tomar el mismo camino porque, a su entender, “a largo plazo, es la única solución”. “No se puede permitir que Irán tenga un arma nuclear”, sentenció.
Vance, por su parte, profundizó su análisis en una extensa publicación en redes sociales. Allí planteó que “la verdadera razón por la que perdimos es evidente para casi todo el mundo” y desafió a quienes defienden la ofensiva militar a admitir el costo político pagado, incluso si se considera que “valió la pena perder el Senado durante los próximos seis años”. Ante ese desafío, Trump respondió con un “sí” rotundo cuando le preguntaron si la guerra había valido la pena.
Disputa republicana por el liderazgo en la Cámara baja
En otro frente de tensión, el oficialismo republicano atraviesa una reconfiguración interna tras los comicios. Trump elogió al presidente saliente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, quien se convirtió en blanco de críticas dentro de su propio partido por el resultado electoral. No obstante, el mandatario dejó en claro que no planea involucrarse en la disputa por la conducción de la minoría en la Cámara baja.
“El presidente de la Cámara estuvo fantástico”, señaló Trump ante los periodistas. Consultado por la carrera para suceder a Johnson como líder de los republicanos en la Cámara, el presidente fue tajante: “Nos mantendremos al margen”. La contienda interna ya tiene, al menos, dos protagonistas: el presidente de la Comisión Judicial, Jim Jordan, confirmó que competirá por el liderazgo, mientras que CNN adelantó que el congresista Steve Scalise también se sumará a la pelea.
Lejos de tomar partido, Trump repartió elogios entre los potenciales postulantes. “Las personas que trabajaron con él fueron fantásticas. Todas son buenas personas. Supongo que, por ahora, hay dos candidatos, ¿verdad?”, deslizó. El desenlace de esa pulseada será clave para definir el perfil del bloque republicano en la Cámara de Representantes, en un escenario en el que el liderazgo y la estrategia frente a un Congreso dominado por los demócratas se vuelven determinantes para el futuro político inmediato de Trump y de su partido.
“Si hicieran eso, destruirían al Partido Demócrata. Un proceso de destitución sin motivo alguno”, sostuvo Donald Trump sobre un posible nuevo juicio político en su contra.

