Trump insiste en que la guerra con Irán “concluirá pronto”

Trump descarta un fin inmediato pero promete que el conflicto se resolverá “pronto”

Donald Trump en conferencia de prensa sobre la guerra con Irán

NewsITe

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a referirse al desarrollo de la guerra que su país y su aliado Israel mantienen contra Irán y aseguró que, si bien no espera que el conflicto termine esta misma semana, confía en que la confrontación “no tardará mucho” en concluir. Sus declaraciones se produjeron durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, en un contexto de fuerte tensión militar en Medio Oriente y crecientes dudas entre los aliados occidentales.

Consultado por un periodista sobre la posibilidad de que la guerra finalice en los próximos días, Trump fue tajante: “No lo creo. Pero será pronto”. El mandatario insistió en que el conflicto “concluirá pronto” y adelantó que en breve dará a conocer la lista de países que aceptaron sumarse a la coalición impulsada por Washington para escoltar buques a través del estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula alrededor del 20 por ciento del petróleo mundial.

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Trump afirmó que ya hay “un par” de naciones dispuestas a integrar esa coalición naval y sostuvo que algunas de ellas “estaban en primera fila” para apoyar la iniciativa. Sin embargo, informes internacionales indican que muchos socios europeos se muestran reacios a involucrarse directamente en la operación, debido al riesgo de una escalada regional y al costo político interno que implicaría respaldar abiertamente la estrategia de la Casa Blanca.

El propio presidente estadounidense volvió a criticar la cautela de sus aliados europeos, a quienes acusa de no responder a su llamado para reforzar la seguridad en las rutas marítimas del Golfo. Analistas consultados por agencias internacionales señalan que varios gobiernos europeos temen quedar atados a una guerra de final incierto y con altas probabilidades de extenderse más allá de Irán.

Negación sobre el uso de armas nucleares por parte de Israel

En la misma conferencia, Trump fue consultado sobre versiones que advertían sobre una posible escalada israelí en el conflicto, incluyendo el uso de armamento nuclear contra Irán. El mandatario descartó tajantemente esa hipótesis: “Israel nunca utilizaría un arma nuclear contra Irán. Israel no haría eso. Israel nunca haría eso”, remarcó.

Las especulaciones se encendieron luego de que David Sacks, designado por Trump como “zar” para temas de inteligencia artificial en la Casa Blanca, reconociera en el pódcast All-In que le preocupa la posibilidad de que Israel apueste por una escalada extrema en caso de verse gravemente dañado. Según trascendió, Sacks advirtió que semejante escenario sería “catastrófico” para la región y para la seguridad global.

Trump se despegó de esos comentarios y aseguró que Sacks no compartió con él ese análisis. Con esto buscó poner paños fríos a los temores de una escalada fuera de control, al tiempo que intenta preservar la imagen de coordinación con el gobierno israelí frente a una opinión pública cada vez más atenta a los costos humanos del conflicto.

Críticas desde Europa: la mirada de Kaja Kallas

Las dudas sobre la estrategia estadounidense también se expresan con fuerza en Europa. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, advirtió en Bruselas que el vínculo transatlántico atraviesa tensiones profundas alrededor de esta guerra. “El problema con la OTAN es que siempre estaremos ahí para ellos, pero ellos nunca estarán ahí para nosotros. Europa no tiene interés en una guerra sin fin”, afirmó, en alusión al rol de Estados Unidos.

Para Kallas, aunque esta no sea “una guerra de Europa”, los intereses europeos están directamente involucrados, tanto por la dependencia energética como por el impacto que un conflicto de larga duración tendría en la seguridad y en la estabilidad económica del continente. Sus declaraciones reflejan el malestar de varios socios de la OTAN, que temen quedar arrastrados a una confrontación extendida sin un horizonte político claro.

Canales de diálogo y señales contradictorias

En paralelo al frente militar, comienzan a asomarse indicios de contactos diplomáticos entre Washington y Teherán. Según un reporte del portal estadounidense Axios, se reactivó en los últimos días un canal de comunicación directo entre funcionarios de ambos países. El intercambio, de acuerdo con esa versión, habría tenido lugar entre el enviado de Estados Unidos Steve Witkoff y el canciller iraní Seyed Abbas Araghchi, en lo que sería el primer vínculo de este tipo desde los masivos ataques del 28 de febrero.

Axios citó a un funcionario estadounidense que sostuvo que fue el propio Araghchi quien intentó abrir el canal, aunque aclaró que “Estados Unidos no está hablando” formalmente con Irán. En contraste, el medio Drop Site News informó que Witkoff envió varios mensajes que no habrían sido respondidos por el canciller iraní, lo que alimenta la sensación de mensajes cruzados y falta de una conducción política única en Teherán.

Trump, por su parte, aseguró que Irán “quiere llegar a un acuerdo” con Estados Unidos, pero reconoció que la Casa Blanca “no tiene idea” de quién toma realmente las decisiones en la estructura de poder iraní. Esa incertidumbre complica cualquier intento de negociación y mantiene abierto el interrogante sobre la verdadera capacidad de ambos gobiernos para desescalar la crisis.

Balance de víctimas entre las fuerzas estadounidenses

Mientras se discuten salidas políticas, el costo humano del conflicto sigue en aumento. Un vocero del Comando Central de Estados Unidos informó que alrededor de 200 soldados estadounidenses resultaron heridos desde el inicio de los ataques a gran escala contra Irán, hace más de dos semanas. Los militares lesionados se distribuyen en siete países de Medio Oriente: Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Israel, Jordania y Kuwait.

De acuerdo con el portavoz Tim Hawkins, diez de esos soldados sufrieron heridas graves, mientras que más de 180 recibieron atención médica y regresaron al servicio activo. A esta cifra se suman las víctimas mortales: el jueves pasado, un avión de repostaje KC-135 de la Fuerza Aérea estadounidense se estrelló en el oeste de Irak, elevando a 13 el número de decesos confirmados entre las tropas de Estados Unidos desde el comienzo de la ofensiva del 28 de febrero.

Con el frente militar abierto, la presión diplomática en aumento y la opinión pública internacional atenta a los movimientos de Washington, las declaraciones de Trump sobre un final “pronto” de la guerra contrastan con un escenario todavía altamente volátil. La definición de la coalición en el estrecho de Ormuz, la postura europea y los eventuales contactos con Irán serán claves para determinar si el conflicto se encamina hacia una salida negociada o hacia una nueva fase de escalada.

“No tardará mucho. Concluirá pronto”, prometió Trump, aunque por ahora en el terreno los indicios apuntan a una guerra que todavía está lejos de cerrarse.

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