Trump endurece su postura con Irán y exige control sobre el uranio enriquecido

El presidente estadounidense exige que Teherán ceda el control de sus reservas de uranio enriquecido como condición para avanzar en una negociación diplomática que también contempla el estrecho de Ormuz y el levantamiento de sanciones.

Donald Trump condicionó la firma de un eventual acuerdo con Irán a que el régimen iraní ceda el control de su uranio enriquecido, en el marco de una negociación diplomática que busca reducir la tensión en Medio Oriente y evitar el avance del programa nuclear de Teherán.

Según la información difundida desde Washington, el presidente de Estados Unidos rechaza que Irán mantenga capacidad para desarrollar armamento nuclear y sostiene esa postura como eje central de las conversaciones que involucran a referentes del poder iraní, entre ellos Mojtaba Khamenei y la Guardia Revolucionaria.

La negociación, mediada por Pakistán, Qatar y Arabia Saudita, enfrenta dificultades vinculadas tanto a las diferencias internas dentro del poder iraní como a la complejidad diplomática del escenario regional.

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El programa nuclear y el estrecho de Ormuz, en el centro de la negociación

La prioridad de Trump es desmantelar el proyecto nuclear iraní y, a partir de allí, establecer una hoja de ruta que permita disminuir el conflicto regional.

De acuerdo con lo trascendido, las conversaciones contemplan además otros puntos sensibles. Entre ellos figuran la apertura del estrecho de Ormuz, la suspensión de operaciones israelíes contra Hezbollah en Líbano, el eventual levantamiento de sanciones económicas contra Teherán y la liberación de fondos iraníes congelados.

La situación mantiene involucrados a distintos actores internacionales, entre ellos Israel, China y países del golfo Pérsico, además de sectores políticos estadounidenses que siguen de cerca el impacto de la negociación.

Washington considera que, si logra avanzar sobre el control del uranio enriquecido, el siguiente paso será profundizar las conversaciones sobre la navegación en el estrecho de Ormuz.

Sin embargo, ese punto aparece rodeado de tensiones. Según la información disponible, Teherán pretende cobrar peajes por el paso marítimo y no tendría previsto retirar completamente las minas navales desplegadas ante una eventual ofensiva militar estadounidense.

Las exigencias iraníes y la presión regional

Irán, por su parte, mantiene sus propias condiciones para avanzar en un acuerdo.

Entre ellas aparecen el descongelamiento de fondos depositados en Medio Oriente y Europa y el levantamiento de las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos y otros países occidentales.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, recomendó a Trump no liberar esos fondos ni cancelar las sanciones contra Teherán.

Según trascendió, Netanyahu argumentó que esos recursos podrían destinarse al desarrollo del programa nuclear iraní y al financiamiento de grupos armados que operan en Gaza, Líbano y Yemen.

En la misma línea, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudita expresaron ante la Casa Blanca reparos sobre una eventual flexibilización financiera hacia Irán, al considerar que podría fortalecer sus programas misilísticos y militares.

Trump apuesta a la diplomacia, pero no descarta una ofensiva

Las principales condiciones impulsadas por Trump —el control del uranio enriquecido y la discusión sobre el estrecho de Ormuz— ya fueron transmitidas desde Washington hacia Teherán.

La información indica además que Mojtaba Khamenei permanece resguardado dentro de Irán y que la influencia de la Guardia Revolucionaria continúa condicionando las decisiones políticas del régimen.

Mientras mantiene abierta la vía diplomática, Trump no descarta retomar una ofensiva militar si Irán rechaza las condiciones planteadas para avanzar hacia un eventual acuerdo.

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