Trump reemplaza la tarifa en Ormuz por acuerdos de inversión

NewsITe
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dejó sin efecto su anuncio de aplicar una tarifa de reembolso del 20 por ciento a la carga que transita por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles para el comercio mundial de petróleo. La medida, comunicada inicialmente como una forma de que otros países contribuyeran al costo de la seguridad en la zona, generó cuestionamientos legales y políticos tanto dentro como fuera de Washington.
La marcha atrás se conoció este martes, cuando Trump informó que el esquema de cobro sería reemplazado por acuerdos de comercio e inversión que los países del Golfo Pérsico firmarán con Estados Unidos. El anuncio se difundió a través de la red Truth Social, poco antes de la reunión del mandatario con el primer ministro de Irak en la Casa Blanca, según consignó la cadena CNN y confirmó la agencia Noticias Argentinas.
“Basado en conversaciones altamente productivas con líderes de Medio Oriente, he decidido reemplazar la Tarifa de Reembolso del 20 % de Estados Unidos con acuerdos de comercio e inversión que los diferentes Estados del Golfo realizarán en Estados Unidos”, escribió Trump, dando por terminado un proyecto que había despertado alarma entre aliados y especialistas en derecho internacional.
Críticas legales y defensa de la libre navegación
Desde que se conoció la intención de aplicar un cargo sobre el tránsito en Ormuz, voces de la propia Administración Trump pusieron en duda la viabilidad y la legalidad de la medida. El eje de la crítica fue que se trata de una vía navegable internacional clave, por donde pasa buena parte del crudo que abastece a los mercados de Asia y Europa.
“Es una vía navegable internacional. Ningún país tiene permitido cobrar peajes o tarifas en una vía navegable internacional. Esa es la ley internacional vigente”, recordó el secretario de Estado, Marco Rubio, en declaraciones formuladas el mes pasado. En la misma línea, el vicepresidente J. D. Vance subrayó que la posición oficial de Washington es que “las vías navegables internacionales deben estar libres de peajes”.
El propio Trump había señalado, semanas atrás, que la prioridad de Estados Unidos era mantener el estrecho “abierto” y “libre”, en línea con los compromisos históricos asumidos por la potencia norteamericana en materia de libertad de navegación y seguridad en rutas estratégicas. “Queremos que esté abierto. Queremos que sea libre. No queremos peajes. Es internacional. Es una vía navegable internacional”, sostuvo en mayo.
Impacto geopolítico y económico de la decisión
El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es un paso obligado para los buques petroleros que salen del Golfo Pérsico. Cualquier modificación en las condiciones de tránsito —sea por conflictos bélicos, sanciones o tarifas adicionales— repercute directamente en los precios internacionales del crudo y en la estabilidad de los mercados energéticos.
- La marcha atrás de Trump evita un posible conflicto jurídico por violación del derecho internacional del mar.
- Los acuerdos de inversión con países del Golfo refuerzan el vínculo económico de Estados Unidos con la región.
- Se mantiene el principio de libre navegación en una ruta clave para el abastecimiento global de petróleo.
La decisión de reemplazar la tarifa por inversiones busca mantener el liderazgo estadounidense en seguridad marítima sin chocar con los tratados internacionales que garantizan la libre circulación en vías navegables estratégicas.
Para la Argentina y el resto de los países importadores de energía, el retroceso en la iniciativa tarifaria aporta cierta calma a los mercados, al reducir el riesgo de un encarecimiento abrupto del petróleo por tensiones en Ormuz. De todos modos, la región continúa siendo un punto neurálgico de la geopolítica mundial, donde cualquier movimiento de Washington, Teherán o las monarquías del Golfo puede tener consecuencias sobre la economía global.
Con este cambio de rumbo, la Casa Blanca apuesta a capitalizar el rol de garante de la seguridad en las rutas marítimas sin dejar de lado los acuerdos comerciales, mientras los países del Golfo consolidan su posición como socios financieros clave de la economía estadounidense.

