Trump celebra renuncia de jefe antiterrorista crítico de la guerra con Irán

Tensiones en Washington por la salida del jefe del Centro Antiterrorista

Donald Trump criticó a su exdirector del Centro Nacional Antiterrorista

NewsITe

BUENOS AIRES (NA).– La política de seguridad de Estados Unidos volvió a quedar bajo la lupa luego de la renuncia de Joe Kent como director del Centro Nacional Antiterrorista, tras expresar su rechazo a la guerra en curso con Irán. El presidente Donald Trump no solo celebró su salida, sino que además lo cuestionó públicamente por considerar que era “muy débil en materia de seguridad”.

Desde el Despacho Oval, y citado por la cadena CNN, Trump sostuvo que no quiere en su equipo a funcionarios que no vean a Irán como una amenaza. “Cuando alguien trabaja con nosotros y dice que no creía que Irán fuera una amenaza, no queremos a esa gente. No son personas inteligentes, o no son personas astutas”, afirmó, en declaraciones reproducidas por la Agencia Noticias Argentinas.

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Las palabras del mandatario llegaron pocas horas después de que Kent presentara su dimisión. En su carta, el exfuncionario aseguró que no podía “con la conciencia tranquila” respaldar la guerra actual contra Irán y subrayó que el país persa no representaba “ninguna amenaza inminente” para Estados Unidos. También acusó a Israel de empujar a la Casa Blanca hacia una escalada bélica que, a su entender, no beneficia a la población estadounidense.

Kent fue más allá y advirtió que no puede apoyar el envío de “la próxima generación a luchar y morir en una guerra que no beneficia al pueblo estadounidense ni justifica el costo de vidas estadounidenses”. Sus dichos se enmarcan en un clima de fuerte debate interno en Washington acerca de los límites de la política exterior y el uso de la fuerza militar, especialmente en Medio Oriente.

La defensa de Trump y la ofensiva del entorno presidencial

Aunque Trump reconoció que siempre había considerado a Kent “un buen tipo”, remarcó que le parece “positivo” que ya no forme parte de su administración. El presidente insistió en que Irán constituye una amenaza real y subrayó que “todos los países se dieron cuenta de la amenaza que representaba Irán”, en línea con la retórica más dura de su gobierno hacia Teherán.

La Casa Blanca salió también a blindar la postura presidencial a través de su secretaria de prensa, Karoline Leavitt, quien emitió un extenso comunicado para desacreditar al exdirector del Centro Antiterrorista. En una publicación en la red X, Leavitt aseguró que Trump “tenía pruebas sólidas y convincentes de que Irán iba a atacar primero a Estados Unidos”, información que, dijo, fue recopilada a partir de “numerosas fuentes y factores”.

Leavitt defendió las atribuciones del jefe de Estado al remarcar que “el comandante en jefe determina qué constituye o no una amenaza, porque es él quien está constitucionalmente facultado para hacerlo, y porque el pueblo estadounidense acudió a las urnas y le confió a él, y solo a él, la facultad de tomar esas decisiones finales”. Según la vocera, la mirada de Kent sobre la guerra con Irán desconoce esa responsabilidad institucional.

Críticas desde el trumpismo duro y debate sobre la guerra

El exfuncionario también fue blanco de ataques de asesores externos influyentes en el entorno de Trump. El exdirector de comunicaciones de la Casa Blanca, Taylor Budowich, lo tildó de “ególatra enloquecido” y “perdedor”. La activista de derecha Laura Loomer, por su parte, recordó que llevaba “mucho tiempo” advirtiendo sobre Kent, en un intento por marcar distancia con su postura crítica hacia la intervención en Irán.

La renuncia de Kent y la respuesta de Trump ponen en evidencia las profundas divisiones dentro del establishment de seguridad estadounidense respecto de la evaluación de la amenaza iraní y del costo político y humano de extender la confrontación. Mientras la Casa Blanca insiste en un enfoque de máxima presión, voces como la del exdirector del Centro Nacional Antiterrorista alertan sobre los riesgos de involucrar a Estados Unidos en nuevos conflictos de largo alcance.

“No puedo, con la conciencia tranquila, apoyar la guerra en curso con Irán”, escribió Joe Kent en su carta de renuncia, al cuestionar la estrategia del gobierno de Donald Trump.

El episodio reaviva, además, la discusión sobre el equilibrio entre la lealtad política y la independencia técnica de los responsables de seguridad e inteligencia, en un momento en que Washington busca mantener su influencia global mientras lidia con un creciente cansancio social frente a las guerras en el exterior.

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