El presidente de Estados Unidos afirmó que el primer ministro británico renunciará en los próximos días y cuestionó con dureza su gestión. Mientras tanto, crecen las presiones internas dentro del Partido Laborista para que Keir Starmer abandone el liderazgo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este domingo que el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, renunciará a su cargo en medio de la creciente crisis política que atraviesa el gobierno británico. A través de una publicación en su red social Truth Social, el mandatario estadounidense dio por hecho una salida que todavía no fue confirmada oficialmente por Downing Street.
“Keir Starmer dimitirá como Primer Ministro del Reino Unido. Fracasó estrepitosamente en dos temas cruciales: inmigración y energía. ¡Le deseo lo mejor!”, escribió Trump, quien apuntó contra la gestión del líder laborista por sus políticas migratorias y energéticas.
Según publicó La Nación, el mensaje del presidente estadounidense apareció en un contexto de fuerte incertidumbre política en el Reino Unido, donde Starmer enfrenta una creciente presión para abandonar el cargo o afrontar una disputa por el liderazgo del Partido Laborista frente a Andy Burnham.
Aunque el primer ministro reiteró públicamente que pretende continuar al frente del gobierno, distintos dirigentes laboristas consideran que su permanencia se volvió insostenible debido al deterioro de la imagen del Ejecutivo y a la pérdida de respaldo dentro del propio partido.

La presión crece dentro del Partido Laborista
El secretario de Negocios británico, Peter Kyle, sostuvo que Starmer se encuentra “reflexionando sobre las realidades políticas, los desafíos y las oportunidades” que enfrenta el país. Al mismo tiempo, descartó las versiones sobre una renuncia inminente y calificó esas informaciones como simples especulaciones.
Sin embargo, el malestar interno continúa en aumento. Desde que el Partido Laborista volvió al poder en julio de 2024, el gobierno no logró cumplir varias de sus principales promesas, entre ellas impulsar el crecimiento económico, mejorar los servicios públicos y aliviar el costo de vida de la población.
A esa situación se sumaron distintas controversias políticas, como el nombramiento de Peter Mandelson como embajador británico en Estados Unidos, una decisión que generó cuestionamientos dentro y fuera del oficialismo.
Mientras tanto, el Partido Laborista también pierde respaldo entre votantes progresistas frente al crecimiento del Partido Verde y observa con preocupación el avance de Reform UK, la fuerza antiinmigración liderada por Nigel Farage, que encabeza varias encuestas nacionales.
En ese escenario, Andy Burnham quedó en condiciones de disputar el liderazgo laborista luego de obtener un escaño en la Cámara de los Comunes tras imponerse ampliamente en una elección parcial celebrada la semana pasada.
De acuerdo con la información publicada por La Nación, incluso figuras de peso dentro del gobierno comenzaron a reclamar una definición rápida sobre el futuro de Starmer. Entre ellas aparecen la ministra de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper; la ministra del Interior, Shabana Mahmood; la ministra de Transportes, Heidi Alexander; y el ministro de Energía, Ed Miliband, quienes advirtieron que la falta de una decisión podría derivar en una moción de censura impulsada por el propio bloque oficialista.

