Trump endurece su ofensiva económica contra Canadá

NewsITe
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a escalar la tensión con Canadá al amenazar con bloquear las ventas en su país del fabricante de aviones Bombardier, uno de los emblemas industriales del vecino del norte. El mensaje se conoció horas antes de la entrada en vigor de nuevos aranceles canadienses a productos estadounidenses, en un conflicto comercial que ya se ubica entre los más duros de los últimos años en América del Norte.
A través de su plataforma Truth Social, el mandatario republicano escribió en mayúsculas: “¡NO MÁS VENTAS DE BOMBARDIER EN ESTADOS UNIDOS!”. En esa misma publicación acusó a Ottawa de impedir que “grandes bancos y empresas estadounidenses” puedan hacer negocios en territorio canadiense, justificando así su ofensiva económica.
Las amenazas contra Bombardier no son nuevas. En enero, Trump había deslizado la posibilidad de retirar la certificación a los aviones fabricados en Canadá, en particular a los jets de la compañía, y aplicar aranceles del 50% sobre todas las aeronaves vendidas a Estados Unidos. El reclamo se enmarca en la denuncia de Washington de que, según la Casa Blanca, Ottawa habría demorado o negado certificaciones a aeronaves estadounidenses.
Canadá, en el centro de la nueva guerra comercial
Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, Canadá quedó en la primera línea de la guerra comercial impulsada por el presidente. El propio mandatario ha repetido en actos y redes sociales su idea de convertir a Canadá en el “estado 51” de Estados Unidos, una frase que en Ottawa se interpreta como una provocación y un intento de presión política.
Horas antes de apuntar directamente contra Bombardier, Trump difundió en Truth Social un mapa en el que la bandera estadounidense cubre toda América del Norte, México y el Caribe, además de Groenlandia e Islandia. La imagen alimentó las críticas de sectores políticos y académicos que advierten sobre una deriva nacionalista y expansionista en el discurso del republicano.
Aranceles cruzados por US$ 20.000 millones
La última vuelta de tuerca del conflicto se dará con la entrada en vigor, este martes, de aranceles canadienses de entre 15%, 25% y 50% sobre un conjunto de productos estadounidenses valuados en unos 20.000 millones de dólares. El listado incluye sectores clave como el acero, la industria láctea, la electrónica y la pasta de papel.
- Canadá replica así recargos del 50% impuestos por Estados Unidos desde el 22 de agosto sobre bienes canadienses por un monto equivalente.
- Las medidas podrían encarecer costos de producción, afectar cadenas de suministro integradas y trasladarse a precios finales en ambos lados de la frontera.
De acuerdo con el gobierno canadiense, el volumen de bienes alcanzados por los aranceles busca reflejar de manera “exacta” el impacto de las medidas estadounidenses. Economistas consultados por medios norteamericanos advierten que, de prolongarse, la escalada podría resentir la inversión en sectores como el automotor y el aeronáutico, muy integrados entre los dos países desde el antiguo acuerdo de libre comercio norteamericano.
Negociaciones rotas y acusaciones cruzadas
El conflicto llegó a un punto crítico el 21 de agosto, cuando el primer ministro canadiense, Mark Carney, decidió levantarse de la mesa de negociaciones con la Casa Blanca. El exbanquero central acusó a Washington de intentar imponer un “mal acuerdo” con “condiciones injustas” que, en su visión, podrían transformar a Canadá en una mera “filial” de la economía estadounidense y “destruir” su estructura industrial, en particular la automotriz.
“Nosotros no necesitamos a Canadá, ellos nos necesitan a nosotros”, lanzó Trump en declaraciones recientes, al tiempo que sostuvo que el vecino del norte “ha estado estafando a Estados Unidos durante años”.
El tono de la disputa deja poco margen para una salida rápida. Diplomáticos y analistas señalan que, más allá de las frases altisonantes, están en juego posiciones estratégicas en sectores de alto valor agregado y la redefinición de la relación económica entre dos socios históricos. Mientras tanto, empresas como Bombardier quedan atrapadas en el centro de una pulseada política que amenaza con tener impacto directo en inversiones, empleo y conectividad aérea en toda la región.
Por ahora, ni Washington ni Ottawa dieron señales concretas de retomar el diálogo. El desenlace de esta guerra de aranceles y amenazas será clave no solo para el futuro de la industria aeronáutica, sino también para la estabilidad comercial en América del Norte.

